Era el primer día de Andrea en la Macrociudad. Llegó a eso de las 16.30 horas, pasamos a dejar las maletas al hotel y luego salimos rumbo a un buen restaurant a degustar algunas exquisiteces de media tarde. Ella pidió ravioles con salsa de camarones y yo un sandwich en pan pita untado en salsa de aceitunas, con queso de cabra, champiñones y acompañado de ensaladita de rúcula (la mezcla de sabores está muy bien pensada). Ambos bebimos una copa de vino tinto. Luego disfrutamos de la calurosa tarde. A eso de las 20 horas llegamos hasta el edificio en el cual se cerraría el trato del arriendo del departamento amueblado, muy cerca del Parque Forestal. Ya con las llaves en la mano descansamos un momento viendo algo de televisión y luego salimos en busca de todas las cosas que habíamos dejado en el hotel horas antes. Hecho el "check out" nos dirigimos hasta el apartamento, dejamos los bolsos y salimos nuevamente a comprar los primeros víveres: pan molde integral light, jugo de naranja light, agua mineral sin gas, hielo, leche semidescremada, mantequilla Next, mermelada de frutilla light Whats y un tarro de Nescafé. De vuelta en la habitación hicimos uso de los primeros utensilios: dos vasos con hielo y jugo de naranja... ¡Delicioso!
Ya cerca de las 22.30 horas nos despedimos y emprendí la marcha rumbo al departamento en el que estoy albergado (que es de mi padrino-tío de 65 años). Decidí caminar porque hacía mucho calor y no era muy lejos, además quería aprovechar de comprar cigarrillos mentolados y fumar durante el trayecto (ya que en el departamento no se puede fumar). Salí por el borde del cerro Santa Lucía, crucé rumbo a la torre 8 de la Remodelación San Borja, bordeaba la Universidad Católica y ya fumaba un mentolado cuando de improviso fui abordado por tres "flaites" que a esa hora andaban "colgando" a cualquiera que se les cruzara en el camino. Fui una víctima perfecta. Pero lograron un magro botín: Mi mochila con un par de libros entre los que estaban "Crear o Caer" de Marco Antonio De La Parra, "Ficciones" de Borges y "Sur Fugitivo" una compilación de poesía de autores del sur; y lápices. Uno de los asaltantes me amenazó con arma blanca (¡una linda cuchilla!) y fue bastante violento al quitarme la mochila... otro metió una mano en el bolsillo derecho de mi pantalón y me robó el teléfono móvil (que ya está en trámite para ser bloqueado y recuperar mi número con otro chips). En el otro bolsillo tenía más de veinte lucas y en mi bolsillo trasero mi billetera, pero no se dieron ni cuenta. Como ven, si los flaites no saben leer de nada les servirá tener esos libros, por lo demás siempre he dicho que la literatura debe circular (aunque preferiría que fuese en "buena onda"). Hoy hablé con uno de ellos llamando a mi celular y le dije que primero aprendieran a leer para que cuando roben libros de esa manera los aprovechen al máximo... ¡no roben sólo por robar los hijos de puta!, eso le dije.
Pese a tomar inmediatamente un taxi y dirigirme hasta Plaza Italia para hablar con Carabineros que siempre hay en ese lugar, subirme al furgón y salir a dar una vuelta para intentar ubicar a los malechores, el procedimiento fue del todo infructuoso por varias razones: el "paquito" que conducía no era muy buen chofer y se le paró varias veces (el furgón, no otra cosa), creo que no pusieron mucha atención en los transeúntes y doblaron por una calle que era bastante poco probable que fuese la ruta de los asaltantes. Hubo desidia creo yo por parte de los uniformados jóvenes (2) que hicieron este mini operativo. Ni siquiera pude estampar una denuncia porque como no soy de Santiago la Fiscalía no me podría notificar. Todo quedó en nada. Terminé bastante indignado por lo mediocre del procedimiento policial. Pero tengo el nombre del Subteniente a cargo (el atractivo oficial) y su número de placa (que él mismo anotó en un papel). Algo haré con esos datos: tal vez una carta al Director de Carabineros, a los medios de comunicación, al Ministro del Interior, al subsecretario Felipe Harboe, al alcalde de Santiago el televisivo Raúl Alcaíno, a la Presidenta Bachelet, al Presidente de la Corte Suprema... por último me inmolaré en la Plaza de la Constitución. ¿O eso es una exageración?
Sigo siendo bastante cándido - un niño grande- pues sólo a mí se me podía ocurrir caminar ya entrada la noche en esta macrociudad completamente solo (¡pero, puta, así ando!: botao por la vida; no tengo a nadie). Siento un poco de pena por lo ocurrido.
Y el destino me indica que hay miles de temas entretejidos con el gran Amor de mi vida que aparecen incluso en medio de episodios tan violentos como el vivido anoche... digo ésto porque para poder bloquear el celular y obtener un chip nuevo es necesario que dicho trámite lo haga el titular; y el celular está a nombre de él. Tuve que hablar a su casa, le dejé el recado con su nana (a la que le tengo un gran afecto) y también hablé con mi ex cuñadita (mi niña preciosa que una vez más me atendió con gran calidez) para pedirle que le informara del percance a su hermano para que éste me llame y ponernos de acuerdo en los detalles. En estos momentos estoy esperando para escuchar su voz nuevamente...
1 comentario:
Lo lamento mucho, que ganas de haber estado ai para por lo menos acompañarte(cero posibilidad de defenderte), cuenta conmigo, agradezco a Dios por haberte conocido, no creas que estás solo, nos tienes a nosotras, hablo tambien por mi mamá, espero verte pronto de regreso en esta urbe.
Te quiero mucho
Marita.
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