viernes, 31 de agosto de 2007

Tu voz camino a Lican

Acabo de terminar de leer una compilación de cuentos editada por Pablo Illanes (el guionista de TV), no muy buena pero hay algunas historias interesantes, todas inspiradas en distintos temas musicales (la antología se llama "MP3" y es del 2003). Siempre se ha dicho que la música marca de manera indeleble las vivencias de todas las épocas. En eso tu me diste lecciones y para mi fue potente escuchar música en tu voz. Oirte cantar Amor, fue una experiencia sublime. Me sedujo tu voz siguiendo a la perfección canciones que te sabías de memoria. A tu lado sentí verguenza de mi poco talento en esa área y de mi pésimo oído (te lo reconosco). ¡Gracias! por haber dejado que te escuchara interpretar tu música. Te agradesco que me hayas enseñado a disfrutar más con las melodías que amenizaban nuestros momentos en el auto, la camioneta, el jeep, en todo lugar.
Contigo descubrí a Soraya y su lucha contra el cáncer que finalmente se la llevó (una batalla parecida a la nuestra hoy), y me parece escucharla cantar diciendo: "le ruego al cielo que haga llover gotas de perdón/ para ayudarnos a olvidar y lavar el corazón/le ruego al cielo que ilumine un camino/nos hemos perdido y es hora de regresar" (es el tema "Gotas de Perdón" del album El Otro Lado de Mí). Juntos entonamos a Andrea Labarca (¿te acuerdas?): Y vienes por las noches soñándome/Despertando la ilusión en mi alma/Ah ah ah ah ah /si te volvieras real yo sabría/Amarte esta vez. Oí bien a Roxette (que me parecía un poco light), aprendí de Celine Dion, Joss Stone, Beyoncé y de tu favorita Jessica Simpson (aunque a mi siempre me ha gustado más su marido Nick, jejeje). Presuntos Implicados, Ella Baila Sola, Mecano, Cristina y Los Subterráneos, entre otros artistas del rock pop español fueron parte del fondo musical de muchos de nuestros momentos (no olvido a los chicos de OT).
Fue maravilloso entender más y vibrar con temas que tu conoces mejor que yo. Tu voz y la radio durante nuestros viajes por la carretera. ¡Gracias!, muchas gracias por eso. Es inolvidable. Ojala vuelva a ocurrir, con la misma magia y potencia.

jueves, 30 de agosto de 2007

Santiago soy yo

Recorrimos esas calles cómo si se tratara de un universo mágico que tu disfrutabas, sin duda, más que yo. Mi vida está ligada con esa gran Metrópolis - tu lo sabes- y muchas veces antes ya había estado en esos mismos escenarios en soledad o con otra compañía, pero hacerlo contigo fue una experiencia que jamás olvidaré. Cada boulevar citadino, galería, espacio abierto, edificio histórico (como La Moneda) eran para ti motivo de asombro y de extraño deleite. Caminábas conmigo, tu enamorado eterno, y te proyectabas al infinito. Era delicioso observar tu rostro de niño-hombre cautivado por el panorama... eras como un espejismo que me hacía grata la jornada entre bocinas, vehículos y cemento antiguo. Hacer una pausa en los grandes centro comerciales (Plaza Vespucio, Florida Center, Parque Arauco, Alto Las Condes) fue como vivir una fiesta de luces y sueños; volamos amor, fuimos uno entre millones de rostros extraños. Agradesco que haya sido conmigo esa primera vez - nuestra primera vez- en esos espacios que hoy son también parte de nuestra historia y (aunque los recorras con otros) la imagen de esos momentos compartidos entre ambos emergerá imponente, siempre, por todos los rincones. Ese aire enrarecido huele a mi, sé que lo sientes y es imborrable. Te buscaré en esos lugares y para mi también será motivo de emoción volver a estar en ellos sin ti... pero sé que volveremos a encontrarnos - codo a codo, corazón con corazón- en esos mismos rios sonoros. Santiago soy Yo.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Abrígate en mi pecho

Lágrimas púrpuras y bruma espesa como fauces del averno te arrebataron de mi lado y me han dejado con heridas que no sanan. No es fácil para mi caminar, avanzar, pues el peso del dolor no se puede medir. Nunca te diste cuenta, no me viste realmente, no alcanzaste a leer las palabras que para ti escribía en silencio mi corazón enamorado. Viste otras cosas, me hiciste un juicio azuzado por voces ajenas y me condenaste: ¡A sufrir el imbécil!. Pero no hay de mi parte más que amor como defensa, agradecimiento como argumento y mis brazos abiertos por toda la eternidad para que te abrigues cuando quieras en mi pecho.
Mi vida sin ti está vacía, duelen los ojos y se marchita el alma. Nunca supe exactamente lo que ocurrió, pero tengo muy claro que ese enviado del lado oscuro que te sedujo y me destruyó la vida deberá rendir cuentas más temprano que tarde. Te lo advertí cariño: "Nada que nasca de la Maldad puede tener un buen final". Aunque, insisto, si yo puedo ofrendar mi existencia para que ustedes sean felices lo hago... le pido a mi Dios que se apiade de ustedes y que me lleve como un ejemplo de sacrificio por amor.
No sé cómo era la vida sin ti, no quiero olvidarte y no puedo más. Quiero que sepas que desde que te conocí nunca dejé de amarte, hasta el final.

martes, 28 de agosto de 2007

Secreto en las estrellas

La noche se dibuja clara, con astros en el cielo limpio. Y tu sabes que estoy ahí, escondido detrás de la luna, esperándote para saltar de estrella en estrella. Quiero reir de nuevo a tu lado, caminar contigo hasta el final del cosmos y amanecer fundidos en cualquier planeta solitario. Tomar tu mano, incitar cada molécula de nuestros continentes a vaciarse en la entrega suprema; te invito a soñar días de flores y relajo perpetuo para el alma. Me dejo llevar, fluyo, como el agua o como el humo, deseando enormemente acariciar tu piel como lo hace el terciopelo o el satín, ser el color de tus ojos o mezclarme con tu aroma. En jornadas siderales como éstas y las que vendrán en primavera, verano, otoño o invierno... te esperaré siempre, rogando por ti. Soy lo que amastes y que has dejado en la oscuridad. No tengas miedo, amor, creo en ti y sé que lo nuestro ya no necesita explicaciones ni pertenece a las formas ordinarias. Somos un ejemplo del amor más grande que existe, ilimitado y permanente. Pasarán otros brazos y sentirás otros dedos pero - si cierras los ojos en noches como ésta- seré yo el que está a tu lado. Soy tu amante, el amor que no se nombra y el misterio.

lunes, 27 de agosto de 2007

Lucifer espera a los traidores

Uno de los escritos que más me han interpelado - y he leído varios- es La Divina Comedia. Allí Dante Alhigieri retrata tanto el paso por el Infierno, como por el Purgatorio y El Paraíso en un viaje a través de diferentes círculos. Según el autor, en el noveno círculo se topa con los gigantes en torno al pozo, allí se castiga la Traición - el pecado más grave- y están los traidores a los parientes y a la patria, los traidores a sus comensales y traidores a sus benefactores. En el Inferno, Dante - en su viaje en búsqueda del perdón por haber traicionado el amor de Beatriz- se encuentra con Lucifer, el anverso de Dios, incrustado en el mismo centro de la caverna, devorando con cada una de sus tres bocas a Judas (que triacionó el poder espiritual al entregar a Cristo), Brutus y Casio (que traicionaron el poder civil al fallarle a Cesar).
Por eso, los que han traicionado al Amor deberán transitar hacia el interior de la tierra por los mismos parajes que el Dante hasta llegar al noveno círculo - el último, el círculo central- y sentir allí la presencia feroz del Ángel Negro endemoniado. Ello entendiendo que el Infierno está dentro de nosotros mismos... es la oportunidad para vernos a nosotros mismos en nuestro mayor pecado.
Los traicionados rogamos para que el poder de Dios y las energías del universo tengan piedad de quienes nos han traicionado, y sufrimos mucho porque ellos no lograron dimensionar la gravedad de lo hecho. Entendemos que el amor salva... y si la vida en esta dimensión es posible ofrendarla para salvar a quien uno ama, yo -Amor Mío- entrego mi existencia para que tú seas salvado y puedas ser feliz.

domingo, 26 de agosto de 2007

Pensando en ti...

Cuando fuiste por primera vez a Puerto York, en la camioneta azul (que yo bauticé “Blue Panter”), cargada con nuestras pocas pertenencias de aquel comienzo, recorrimos la ciudad y comenzamos a construir nuestro mundo allí. Compramos loza, mantel, cuchillería, y varias otras “cositas para la casa” como decías tu dulcemente. Al regresar a Ciudad Sur luego de aquel primer viaje (porque vendrían muchos otros), me dejaste un mensaje escrito en una hoja arrancada de tu agenda de la Universidad, que dirigiste al “Rey de los Gnomos” (yo) de parte de David de Pachouly y Roccoco (tu):
“Hola Amor: Seguramente cuando leas esto yo iré viajando de vuelta a Ciudad Sur, pensando en ti y en lo que compartimos este fin de semana. Quiero que sepas que lo pasé muy bien, me gusto mucho Puerto York y la casa de a poco irá cambiando, lo importante es que es nuestro espacio y eso no lo puede quitar nadie. Gracias por el tiempo dedicado y por hacerme saber que, a pesar de la distancia, podemos ser pareja y salir adelante. Lamento no poder quedarme más tiempo, pero piensa que el otro fin de semana nos veremos y estaremos juntos de nuevo y cuando no podamos, igual estaremos conectados. Te echaré de menos, pero la distancia nos ha hecho bastante bien, o no? Hasta aquí mis palabras... harta mierda con la revista y te llamo mañana en la mañana. Un beso múltiple y Te Amo. Cualquier cosa o problema, si estamos juntos, tiene solución”.
Nuestra historia está llena de circunstancias inusuales. El contacto con la naturaleza, el nexo de nuestros corazones y la pureza de cada momento compartido son irrepetibles.

jueves, 23 de agosto de 2007

Fragmento Cuento Concurso Paula

La fotografía que ilustra es del protagonista de Harry Potter... ha crecido el muchachito (en la foto entera se nota mejor, se los aseguro!)

¡ADELANTO EXCLUSIVO! Este es un fragmento del cuento "Piel de Hombre" que he escrito para el concurso de Cuentos de Revista Paula; es un extracto de la parte final del mismo.

"Dos días después reapareció Manuel volviendo a hablar de planes mutuos. Feña quedó muy feliz, y dispuesto a mejorar su ánimo decidió consultar un médico. Fue al Hospital Superior que estaba cerca de su casa. Pagó la consulta y se sentó a esperar. Comenzó a extrañarlo mucho y lo llamó. - Hola. Estoy viendo un médico en el Hospital Superior ¿Puedes acompañarme? - ¡Que bueno que estás en eso!. Déjame ver. Te llamo enseguida. Fernando sintió el instante como eterno. Pensó que Manuel estaría tal vez demasiado ocupado. Lo llamó de nuevo, a la casa, para decirle que no se preocupara. Una voz inconfundiblemente Gay le dijo bruscamente que Manuel no estaba y que volvía en la noche. Fernando, sorprendido, creyó que todo era una broma. Volvió a marcar fijándose bien en los dígitos. La misma voz le responde irónicamente lo mismo y corta el llamado. Fernando salió del hospital. Tomó un colectivo y se bajó justo en la esquina de la casa de Manuel. Desde la cabina que hay en ese lugar llama esta vez al celular. Y la misma voz lo trata de patético, se rie con estruendo y cuelga. Fernando insiste. - ¡Dale el teléfono a Manuel si no quieres que en menos de un minuto quede la cagada! Le cuelgan. Cruza la calle y golpea. Cuando vio al cretino mariquita, su sorpresa fue tal que no pudo más que exclamar su nombre. Lo conocía bien, pues se trataba de un ex alumno de la universidad, cuyos modales provocaban que sus pares lo compararan con un farandulesco y afectado personaje de la Estación Católica . - ¡Matías Tudera! - ¡Sí, soy yo! -respondió manos en jarra y risa falsa. Fernando le dio tal golpe a la cara, que ambos cruzaron el umbral de la puerta. Y no paró hasta que vio la sangre corriendo a borbotones, justo antes de incrustarle en la testa un candelabro de plata, un entrañable recuerdo familiar. Al irse, Feña sintió que le había pegado a una mujer indefensa."

miércoles, 22 de agosto de 2007

Esa pena negra

Cuando uno menos se lo espera llega. Duele intensamente. Desarma. Desatornilla los huesos y desnuda el alma dejándola a la intemperie. Traspasa el tiempo y maltrata el organismo. No hay piedad ante ella, uno cae de rodillas porque las piernas fallan. Nada es suficiente y todo es demasiado. Golpea brutalmente. Lacera, inmoviliza, destruye. La traición y la mentira saben provocarla muy bien. La invitan disfrazada y llega, apoderándose de todo y no dejando nada. Depresión Mayor Severa la llaman los terapeutas de los rollos humanos. Sí, nada hay más terrible que una enfermedad que se incrusta en el corazón, el cerebro y el alma. Por eso, los días se vuelven negros y todo pierde su sentido. Dan ganas de dejar que las lágrimas la ahoguen o parar definitivamente con ella, de una maldita vez y para siempre, disparándose relajadamente al infinito, fundiéndose con la inmensidad del cosmos, sin continente y libre, fluyendo eternamente. Más aún cuando hay trampas en el camino que provocan el vértigo, dejando el espíritu vacío y solo en medio del vasto horizonte polar del dolor extremo, sin forma, sin físico.
Cuando se ama intensamente, sin restricciones ni medidas, cuando la entrega es suprema y se deja cada músculo en el encuentro carnal, cuando lo esencial se derrama en el éxtasis, uno quiere que dure para siempre. Pero, ya lo dije, cuando menos se lo espera llega, dando un manotón feroz a los sueños y quebrantando las ganas. Es una cuchillada certera que mata. Aunque el Amor también salva.

martes, 21 de agosto de 2007

Principito en el espacio

Nervioso. Furtivo. Me acerqué hasta tu auto y te dejé ese mensaje que escribí camuflado en la otra esquina. Me fue inevitable hacerlo, ya te lo dije. Mis ganas de verte me superan y - aunque intentes negar nuestra historia y sumirte en otra- yo estaré siempre presente. Pasarán las lunas y soles, se pondrá blanco mi pecho y tu intentarás hacer como que yo no existo. Lo entiendo. Ese es el juego en el que ahora estamos insertos. Pero sabes muy bien que la realidad es otra. Que sigo vivo, muy vivo, y tu también... con la mente y los espíritus conectados, sintiendo en nuestros músculos las mismas sensaciones vertiginosas. La magia no ha terminado Principito... tu eres mi planeta de carne y yo tu refugio. No puedes, no debes y no ocurrirá de nuevo. Lo nuestro no tiene espacio, se mueve en el universo como una energía que ya no podemos parar. Aunque cierres los ojos o avancen sobre ti otros dedos. Fui el primero, yo te descubrí y clavé mi... bandera en tu ser. Te conquisté antes que nadie. Por eso, ahora que otros quieren acceder al mismo terreno deberán encontrarse con mis señales en cada tramo del recorrido. No hay escapatoria.
Nos vemos amor, siempre, en todo lugar, a cualquier hora, dibujados en el cielo. Somos un mismo destino y te amo.

domingo, 19 de agosto de 2007

Secretos de papel

Acaba de llegar y se sentó al frente. Es el mismo muchacho calvo que hace unos días vi jugando rol en el Portal. Ese de rostro varonil que estaba siendo pareja del más bello del lugar en ese instante. Ahora lo observo mejor... en realidad en varias otras ocasiones nos habíamos topado en esta misma circunstancia. Nunca hemos hablado pero lo conozco, no hemos cruzado ni una sola palabra pero ya ha estado conmigo en situaciones muy comprometidas (literarias por cierto, no vayas a creer otra cosa... aunque no lo descarto. Esto último también es una broma). Pero, ¡no hay caso!, sigo enamorado de ti y no salgo de la nostalgia por eso.
Hoy caminé leyendo una estremecedora historia de amor propuesta por Simonetti en "Vidas Vulnerables" (tu ya sabes que, a parte de ser muy guapo, tiene una pluma que me agrada y me representa). Es un relato sobre un amor virtual, mantenido vía mail con un hombre fascinante llamado Benjamín; habla de la pasión que existió entre ambos, de la distancia vencida por la tecnología, de los encuentros que todos los días mantuvieron desde que se conocieron, de lo mucho que lo extraña luego de su abrupta partida. Benjamín muere... debes leer ese cuento y todos los de Simonetti; debes leer más mi vida, para que también escribas algún día tu versión de los hechos. Lo haces bien, eres talentoso y tienes historias. Lo sé por que conozco tus desahogos por escrito; porque sé que lo haces a escondidas y con todo el poder de las emociones contenidas entre tus fibras y que son desatadas en el papel de esa forma. Sé que escribir te agrada, que cualquier cuaderno o pedazo de papel te sirven cuando las ganas de hacerlo te cautivan. Te ordenas, te limpias, sueñas y construyes escribiendo. También te equivocas, por cierto, con algunos juicios (pero todos lo hacemos cariño, no tengas miedos por eso). Muchas veces me topé con tus divagaciones mentales escritas y - te lo reconosco- siempre fui sorprendido por tu intensidad al hacerlo. Es un buen ejercicio. Tu lo haces siempre, mejor que yo incluso, sigue amor con eso, no pares nunca. Tienes una relación cautivante, extraña, con los lápices, los cuadernos, los cds, las pendrive y la escritura. Eso me gusta mucho de ti... descubrí varios de tus secretos tan sólo hojeando papeles o buceando en tu computador. Sé de tus miedos, penas, enredos mentales, confusión existencial y grandes alegrías, porque los leí de tu puño y letra. Por eso te regalé un diario de vida, por eso también curiosaba entre tus cuadernos... así supe de otros, así supe de mi... aunque nunca pude imaginar que te alejarías de mi de la forma en que ha ocurrido... pero es pasajero. Dime, por favor, que esta vez no me equivoco.
Me gustaría que, al menos, respondieras - de cuando en cuando- mis correos electrónicos. Sé que revisas tu mail porque viste la tarjetita virtual que te envié para el Día del Niño (el sitio desde la cual la envié emite de manera automática un mensaje hasta el mail del autor: "Su tarjeta fue vista"). Gracias por eso. Te decía en esa postal electrónica que no encuentro una sola razón para no estar juntos, aquí te lo reafirmo. Vence el temor, anímate, te invito un café virtual, encontrémonos en la red de redes, en la telearaña, juntémonos en el blog todas las tardes, hagamos el amor por el chat, besémonos en el Google o bien riamos junto en un fotolog secreto. Este es ahora nuestro espacio, en el que - tal como en el relato de Pablo Simonetti- podemos juntar nuestros corazones hechos de letras y ser uno solo. Te invito... escribe. Responde a mi llamado. Vuela con tu escritura y dale sentido a tu existencia.

sábado, 18 de agosto de 2007

Mi corazón como una rosa

Lo imaginado puede ser posible. Aún hay tiempo. Estamos vivos, amor, y sé que podemos. Basta de negarme, no más tortura. Ya no puedo caminar sin temor al encuentro. No quiero sentirme así. No es justo para ninguno de los dos (¿justicia?). Si tu no vuelves lo justo sería estar muerto, porque me es muy difícil avanzar entre la gente así de perdido. No quiero toparme contigo mientras deambulas con otro. No sé si podría soportarlo... a mi me verás (si es que me ves)siempre solo. Te lo prometo.
Te soñé para siempre. Te sentí potente cada segundo que estuvimos juntos, en todas partes y en cada momento. Fui feliz. Subí hasta las estrellas y dibujé con ellas tu nombre enredado con el mío. Por eso, Mi Principito, te invité a ser amantes en el cielo y te dije que te esperaría cada noche escondido detrás de la luna para volar luego montados en alguna nube a descubrir mundos nuevos.
Quiero que estés ahí el día del funeral de mi cuerpo. A lo mejor eso ocurrirá en millones de años más, pero quiero que estés ahí. Por favor no me falles. Te esperaré ese día, convertido en vientecillo o en sonido cristalino de hojas que se mueven. Desde el cielo o el infinito te enviaré mi corazón disfrazado como una rosa. Y si tu decides partir y aún estoy lejos - en este milenio o el otro- te ruego que me avises, que hagas que los astros se muevan o que mis oidos escuchen tu voz o la de algún otro con el mensaje oportuno. Yo también debo estar en ese momento. Basta de negarme, ya te lo dije. Tu y Yo somos eternos, nuestra historia - aunque decidas tu escribir capítulos extraños en otros brazos- ya está debajo de nuestra piel, corre por nuestra sangre y ha explotado sin control en tu memoria y en la mia.
Ojalá aparescas enorme ante mis ojos y, sin hablar, me abraces de nuevo. Yo te espero.

viernes, 17 de agosto de 2007

Herido de sombras

Herido de sombras, como el humo del cigarro voy
...
Eso dice Ibrahim Ferrer, el vocalista de Buena Vista Social Club. Y así no más es. Me dejo llevar, invadido por la tristeza y con el alma humedecida en lágrimas. Sin rumbo. Llevado por el aire a todas partes, casi invisible. Sin ganas, furtivo, a la deriva. Tu recuerdo es poderoso. Sigues aquí, muy vivo. Nada se ha movido de su lugar. Soy tuyo.
El muchacho que está a mi lado escribiendo es demasiado atractivo. Casi un pecado. Una llamada sorpresiva lo anima a tomar su teléfono. Fue un "pinchazo" de alguien que le espera. No responde. Prefiere escribir un mensaje de texto. Y yo, con mi celular en el bolsillo, ya no recibo llamadas de nadie. Mi mundo está vacío. Todavía tengo almacenado aquel mensaje de Agosto del año pasado, en el que me dices que pasarías a buscarme al centro y que me amabas. Y ahora, NADA.
Divago por el infinito. Quiero saltar del corazón al mundo, como dice Huidobro en su Arte Poética. Pero tengo el espíritu cautivo y los músculos adoloridos de tanta pena acumulada. Estos días de existencia parecen un castigo perenne. Todo es como al comienzo, como antes de conocerte. No te imaginas, no dimensionas, no entiendes lo que has provocado en mí. Cruel ironía. Te veo y no me ves. Pasas a mi lado y soy un fantasma. Ya no existo para ti. Pero estoy vivo, muy cerca, cuidándote y rogando para que tú al menos estés bien. A nadie le importo. Soy un maricón incapaz, así me ven y así me siento. Me has destruido. Me he desmoronado. Los sueños se han esfumado y ahora sólo quedan las cenizas del animal enfermo. ¡El amor no sirvió de nada!...

jueves, 16 de agosto de 2007

Flechas de Traición

Un amigo un día me regaló un pedacito de cuero con el rostro de Ghandi dibujado en él y la descripción de las principales características del Signo Piscis. Decía que se trataba del Misti Hipersensible, el del amor más allá de lo normal. Y tenía razón. Soy lo que soy, muchas veces te lo dije, y no tengo dobleces. Te jugué siempre con la verdad y fui fiel, durante los ocho años... ¿y de qué me sirvió?¿tuvo algún sentido el haberte entregado mi vida?¿realmente me amaste alguna vez?... me queda claro que tu me quisiste menos que yo a ti y que el dolor que se ha apoderado de mi alma será para siempre. Ni siquiera respetaste mi duelo. No te importó mucho lo que me pasara. Hoy estoy atravesado por las flechas de la traición, sufriendo demasiado, pero siempre mirando al cielo suplicando por redención. Te entiendo, aunque no te justifico en nada. Vivo y me construyo cada día movilizado por las emociones, con pasión, ímpetu, integridad y transparencia. Amo, tu lo sabes, con todo el poder del alma y me desarmo en el proceso. Me entrego en espíritu y piel, me desangro. Soy arriesgado, voy de polo a polo, un poco loco; pero no hay maldad en mí. Por eso, no puedo entender tanta injusticia, tanta mentira desatada, tanto daño causado. No creo merecer ese trato, aunque puedo resistirlo. Prefiero el abrazo o el enojo honesto, mirar a los ojos y decir lo que siento antes que dar rienda a la mentira... pero bueno, ¿de qué me sirvió?¿realmente me amaste alguna vez? En medio de la tragedia y la incertidumbre, te he perdonado. Puedes volver cuando quieras. Yo estoy aquí y sigo siendo el mismo.

martes, 14 de agosto de 2007

Abrazo milenario

Regañabas todo el viaje de ida. Pero igual no más te aventuraste a subir por el borde de aquella montaña. Una mala maniobra y volaríamos como Telma&Louis por el precipicio que estaba al costado derecho (esa película ganadora del Oscar en cuatro categorías en 1991, dirigida por Ridley Scott y protagonizada magistralmente por Susan Sarandon y Geena Davis ). El auto se portó de mil maravillas y, luego de trepar por aquel escarpado lugar cordillerano, llegamos al destino deseado: El Parque Alerce Andino. La misión era una sola, caminar e internarnos por el bosque hasta poder abrazar uno de esos árboles milenarios. Fuiste mi camarada, mi cómplice, y nuestros corazones palpitantes se encontraron en la misma emoción en medio de la foresta. Te lo agradezco. Nunca te ha gustado mucho el esfuerzo físico, salvo el necesario para conseguir explotar en placer carnal (en eso eres experto y me diste clases, bombón, pedacito de cielo).
Luego de atravesar por esos parajes y de avanzar en medio de la inmensidad verde, la caminata se puso cuesta arriba, había escaleras de madera humedecida y jabonosa por la humedad reinante... cansados, jadeantes (como luego de un buen revolcón de nuestros cuerpos), subimos por la alta cordillera, vencimos a la tarde y llegamos - tu unos pasos más atrás- hasta una mágica cascada de aguas eternas y heladas. Enorme, majestuosa, con torbellinos y turbulencias sonoras. Una suave brisa de gotas refrescantes mojaron nuestros rostros. Lo habíamos logrado amor, estábamos sintiendo juntos la inmensidad de la historia resumida en ese lugar, sentados arriba de todo, siendo dueños - tu y yo- de aquel momento. Cerramos los ojos para escuchar el agua caer e imaginarnos cada uno un viaje sensitivo y sensacional. Luego, unos metros más allá, pudimos por fin reverenciar a ese árbol majestuoso: el mudo Alerce que se erigía imponente y misterioso rumbo al cielo siempre eterno.
Y regresamos, por la misma ruta, intentando descubrir duendes, hadas o elfos escondidos entre los follajes. Cada mirada cruzada, cada palabra pronunciada, cada gesto de tu rostro agitado, sí, lo recuerdo claramente todo. De las imágenes tomadas sólo quedan las que mi memoria fue capaz de almacenar y las que tú mantienes en tu alma. No hay más. Pero, si tú quieres, podemos volver a intentarlo, y esta vez llegar más alto, hasta la cima del bosque y perdernos para siempre en esa geografía.

lunes, 13 de agosto de 2007

Mentira, Mar y Sexo

Y nos fuimos. Alegres. De paseo hacia Puerto Saavedra (a dos horas de AguaTemu). Tu a escondidas, yo en las nubes junto a ti. Fue un viaje lleno de aventura y cercanía. No dejé de mirar tu rostro mientras manejabas la camioneta durante todo el viaje. Eras un premio. Tu presencia era mi regalo en ese día de sol a mitad de semana. Nada importaba. Éramos tu y yo rumbo al infinito, para estar juntos, para inventar mundos nuevos y descubrir el planeta sintiendo el roce de nuestra piel junto al aire salado y a la inmensidad del océano. Llegamos al mar y caminamos junto a las olas... recolectamos caracoles y conchitas, dibujamos corazones en la arena. Fuimos muy felices, eso es innegable.
La odisea continuó más tarde cuando decidimos cruzar en balsa hacia Isla Huapi, ¿te acuerdas?, pues el lugar nos regalaba misterio y sonidos ancestrales que estábamos dispuestos a escuchar solos tu y yo junto a las olas. Buscamos un lugar secreto. El acantilado apareció de pronto, se abría ante nuestros ojos y el cielo azul se confundía con la vastedad del Pacífico. Olas inmensas rompían en la orilla. Era una playa solitaria en medio de aquel paisaje. Bajamos. Allí, tu y yo, con la puerta abierta de la camioneta, juntamos nuestros cuerpos desnudos. Fue delicioso, cálido, inolvidable. Tú querías que eso ocurriera, y yo me entregué a ese juego. Nos amamos intensamente sobre la arena. Recuerdo tu nerviosismo y el mío, el aire marino bañando nuestras partes íntimas expuestas sin pudor para dar rienda suelta al encuentro sexual potente y cadencioso.
Una mala pasada. Al intentar salir de allí la camioneta se atascó en la arena. Uno de los neumáticos se enterró profundo (como la clavada de un rato antes en tu dulce anatomía)... y como Caballero Armado fui en busca de ayuda para rescatarte de allí con premura. No te preocupes, mi amor, voy por ayuda. Eso te dije. Ya caía la tarde y tu estabas algo nervioso pues todo indicaba que tu "mentira del día" en AguaTemu podía ser descubierta al regresar más tarde de lo programado. Y corrí por los campos. Hablé con extraños. Regresé hasta el lugar a bordo de un tractor y logramos desatorar la rueda y emprender la marcha de regreso.
Nuestras incursiones y nuestra historia entera están llenas de momentos inusuales, que no podrás volver a vivir con nadie más. De eso estoy seguro. El contacto con la naturaleza, el nexo de nuestros corazones y la pureza de cada momento compartido son hoy irrepetibles. A menos que estemos juntos. Nadie más será tan loco como yo. Nadie te amará tanto.

domingo, 12 de agosto de 2007

Amantes junto al mar

Lo escribí en mi agenda mientras iniciaba el viaje. Hoy encontré el texto, y recuerdo patente las emociones de aquellos momentos. Tenía miedo, incertidumbre. No quería dejarte Amorcito, pero soñábamos con un futuro mejor. Por eso me fui junto al mar, para esperarte allí, para armar una nueva vida para ti y para mí, que fuese para siempre. Eso es lo que buscábamos. Subí al bus muy nervioso, y a tan sólo unos segundos de haber partido y habernos despedido en el paradero del IPF, ya te estaba necesitando a mi lado. Pero la promesa era férrea. Estando juntos venceríamos la distancia y seríamos muy felices. Aquel testimonio dice así: "Hoy nuevamente se activa el ritual eterno: Principio y fin. El jardín de senderos que se bifurcan se mueve, abriendo nuevos espacios y cerrando tras de mi algunos otros. Obviamente la incertidumbre a esta hora de la mañana (8:50) es mayúscula; el bus disminuye su velocidad y por la ventana desfilan un sinnúmero de diversos paisajes (son los lares, los distintos lares del sur). Voy viajando por la 5 Sur destino a Puerto York. ¿Qué cambios se avecinan? ¿llorar o reír?; no conozco esa ciudad instalada junto al mar (con una canción famosa), y me acaban de informar que el Terminal del bus está a sólo dos cuadras del centro... ¡Llegaré!, sí, llegaré. El Amor me acompaña en este viaje; sé que está a mi a lado. Me lo dijo. Habló conmigo. Seremos amantes libres que juegan y sueñan junto al oleaje eterno. Siento que los pantalones me quedan un poco cortos. Tengo ganas de fumar. El cielo está negro, cargado de nubes; pero el sol se las arregla perfectamente para asomarse amistoso entre ellas. Se ha dibujado un arco iris. Y ya te extraño. Los profundos misterios del destino, la noche sideral de las preguntas, los arcanos dibujados en mi mano, el caos o el orden perfecto de todas las cosas (que son lo mismo obviamente); todo a estas alturas de los minutos parece una danza, un carnaval de máscaras, un cerro con su cumbre borrascosa. Un paraguas azul avanza en medio del pequeño bosque (alguien lo sostiene), llueve. A mi lado el vacío, con un libro de Cela (Café de Artistas). Tengo ganas de recorrer sus páginas. Pero prefiero pensar en ti ahora.
9:23 y el día se ha puesto más oscuro. Dejo de escribir por un rato y duermo. 15:05 Ya estoy en el diario "Todos Los Santos" de Puerto York, que es más pequeño y clásico de lo que imaginaba. Estoy sentado en los trajinados sillones azules que están cerca de la entrada. Espero. Continúa la incertidumbre. Pero llegué puntualmente, a la hora programada. ¿Qué sucederá? Mi primera impresión es que me parece que esta ciudad se está farreando su vista al mar.
Puerto York me recibió con sol y viento marino. Es para mi extraña la situación de caminar por calles repletas de vehículos y junto al litoral del sur de Chile sin ti. Aquí adentro no se puede fumar (me persigue esa imposición). No sé si pertenezco a esta "realidad". Siento tu energía y sé que - pese a todo- nos amamos".
Me dediqué a trabajar todo el tiempo. A sacarme la cresta, motivado por el profundo amor que siempre movilizó mis ganas. Una colega y amiga - que había sido compañera de curso en la Universidad- me ofreció su casa mientras me ubicaba en esa ciudad y conseguía algún lugar para vivir. Pasaron algunas semanas y, momentáneamente, arrendé un departamento que estaba en un segundo piso, con una escalera lateral externa que llevaba hasta la puerta de entrada, en el sector de Caleta Ángel Montt. Ese fue nuestro primer refugio. Algo incómodo. Pero a ti no te importó. Cualquier sitio era bueno para multiplicar nuestras ganas de estar juntos.

sábado, 11 de agosto de 2007

Juego de Rol: Sigo creyendo...

El dragón rojo en la caja de los naipes se parece mucho a mi tatuaje. Aunque mi figura es un tribal circular con forma de pez, de esos que se inmortalizan en la piel las tribus de Oceanía (los Maoríes, entre otras). Tu lo encontraste algo "chulo" la primera vez que lo viste, muy grande, pero igual en muchas ocasiones lo acariciaste y tu lengua lo rodeó al jugar con mi tetilla izquierda (está justo arriba, en el pecho, sobre el corazón). Me lo hice en otro Mall, en la costanera de Puerto Montt, al lado del mar, en ese local que tu también conociste y en el cual perforaron tu oreja de manera muy extraña (tanto que fue fotografiada y la imagen exhibida por meses entre otras que estaban publicadas en la pared al lado afuera de ese puesto de tatuadores atendido por un joven de ojos azules de origen argentino). El local ya no existe en el entrepiso de aquel lugar, y lo último que supe fue que había sido clausurado por haberles provocado serias heridas al arrancar de sus piernas unos tatuajes a dos jóvenes que querían hacer el servicio militar y que no serían recibidos si tenían esas marcas de tinta en la piel (idioteces de milicos, ante lo cual los tatuadores sólo pudieron proceder cortando el pedazo de piel por unas cuantas monedas pagadas por lo aspirantes a reclutas).
Los muchachos que están repartidos en las mesas a mi alrededor, aquí en el Patio de Comidas del Portal chic que miles de veces recorrimos juntos, están concentrados en distintos juegos de rol con naipes. Los he observado a todos en un recorrido visual furtivo y ligero, y - definitivamente- el más atractivo de todos está justo detrás mío. Encumbrado recién sobre los 20 años (tal vez 18) lleva una barbita incipiente adornando su rostro (de esas que me calientan mucho, como la que tu tenías y que no sé porqué decidiste rasurar. Error. No debiste hacerlo). Sus manos blancas (y de seguro muy suaves) sostienen el mazo (Uff!!) y de entre todas las posibilidades escoge dos naipes. A su lado, su cómplice en el juego, es otro seductor joven, calvo y muy afeitado, de pestañas tupidas y cejas gruesas, con facciones angulosas y varoniles.
Sí. Te extraño. Este lugar ya no es el mismo sin ti. Aquí adentro - en los pasillos de este centro comercial y en mi alma- el vacío se hace inmenso. Quisiera que todo fuese como antes; que aparecieras caminando con tu ritmo particular y - como siempre- con tu carita llena de risa al momento del encuentro. Bello, cómplice, compañero y amante, disimulando la cacha fiestera que rato antes (o la noche anterior) habíamos tenido juntos. Delicioso, lleno de ganas, cautivador y alegre. Sé que eso ocurrirá, no hoy ni mañana tal vez, pero nos encontraremos de nuevo y para siempre. Ya me queda claro que la vida es un círculo, de ida y vuelta, y que siempre retornamos al mismo punto. Hay quienes dicen que el espacio es curvo, que el cosmos es circular y que aunque parezca que se camina en línea recta lo que en verdad ocurre es que se avanza por un segmento de un círculo, que esa es la forma total y perfecta.
Por ahora, tal como los jovencitos tentadores que tengo muy cerca, yo me siento jugando un rol. Me ha tocado una mala mano y he perdido; la vida me ha hecho trampas y el destino una feroz zancadilla. Pero sigo en el juego, no lo he abandonado, y - si tu me ayudas, Amor- ambos podemos ser vencedores. Tal cual me lo prometiste muchas veces. Yo sigo creyendo (eso fue lo que me pediste siempre, y no he dejado de hacerlo).
Te creo. Te espero. Te extraño. Te busco. Te necesito mucho, amor de mi vida. Este lugar ya no es el mismo; el mundo sin ti ha cambiado y se ha vuelto muy triste. Pero sé que llegarás, con tu ritmo particular, y me salvarás de nuevo. Me rescatarás de esta realidad desvastada. Ganaremos el juego.

viernes, 10 de agosto de 2007

Crisis de hoy, recuerdos de ayer

Estoy con los dedos congelados e insensibles, leyendo "La parte de Fate" de 2666 de Bolaño, y esperando a que se mencione mi nombre por los parlantes para efectuarme los exámenes necesarios, entre ellos la "Contramuestra" solicitada y que verificará que la sangre analizada en el Instituto de Salud Pública hace ya casi dos meses era efectivamente la mía y que el diagnóstico era el correcto: VIH Positivo. El aire está enrarecido, mezclando olores tempranos de cuerpos ajenos, bocas mal lavadas, con mi colonia de niño recién nacido. En cualquier minuto me llaman. La gran sala de espera está llena de "padecientes" (no pacientes) y la puerta hacia la antesala definitiva de los exámenes se abre y cierra permanentemente. El espacio es cruzado por la voz extraña de la mujer que avisa por altoparlante el turno de cada uno, de manera casi robótica e insensible. Son cientos de historias de dolor humano, paralelas y convergentes en este sector de Hospital Público. A mi lado, de pie, una joven estudiante de uniforme, con falda gris muy corta y plisada, y cara redonda como de luna llena (con clara raigambre indígena) juega con su celular y también espera la clavada aquí en el Servicio de Laboratorio Clínico...¡Por fin mi nombre!... ahora a sentarse en estricto orden para esperar ser penetrado en ayunas. La vena se hinchó enorme y la aguja entró esta vez algo más dolorosamente que de costumbre. Pero fue breve. Tres pequeños recipientes plásticos recibieron parte de mi chorro de sangre matutina, y listo. ¡Que pase el siguiente!...
Luego vino el desayuno en el casino del Hospital Regional; un café y un sándwich de queso con algo de ají en pasta bien rojo, para entrar en calorcito y en la vida. Me gusta observar a los médicos jóvenes, todos como semidioses, la mayoría mancebos dignos de ser degustados en la cama. Me atraen los jóvenes bien hombres, o los hombres con cara de niño, que no sean afeminados (la idea es tener sexo con un hombre y no con alguien que crea o sienta ser una mujer. No. Eso no). Muy cerca mío hay uno, más bien bajito, de rostro perfecto para mi, espaldas y piernas atractivas, que habla por celular y sonríe. Al pasar a mi lado me mira, enfundado en su delantal blanco del cual sobresale el cuello de su camisa verde. Me gusta, me gusta mucho, y no es primera vez que lo veo. Se pasea también, como pequeño futbolista, por el 5º piso visitando a los enfermos de la UTI y UCI cardiológica. Me lo he imaginado desnudo, hummmm, junto a mi, sonriendo tierno entre las sábanas.
Cada vez que llegabas a la casa de mi madre y subías hasta mi dormitorio, yo hacía una fiesta espontánea y te abrazaba con ganas, deseando tener inmediatamente tu cuerpo, hundiendo mis manos adentro de tu pantalón buscando tus suaves nalgas... ¿Te acuerdas?... Eras todo lo que necesitaba, eras mi felicidad completa. El televisor encendido, tu sonriendo, tu calorcito suave y el amor que ambos sentíamos que iluminaba esos momentos. Pasión y amor. Sexo y libertad suprema. Complicidad. Ternura desatada. Ángeles (o pequeños demonios) fornicando y sintiendo que la realidad de allá afuera no existía. El mundo se detenía para dejar que nuestras lenguas se mezclaran y recorrieran los rincones más agradables de la humanidad completa. Hasta quedarnos dormidos un rato, hasta olvidarnos del tiempo. Mis dedos se deslizaban furtivos, silenciosos, lentamente, por tu vientre erizado de placer, sintiendo oleadas que hacían estremecer tu cuerpo; eras un planeta de carne perfecto para acariciar eternamente. Un bocado de medianoche. Mi placer culpable.

jueves, 9 de agosto de 2007

Ecos de un Amor Gay

Lo nuestro ya no tiene límites y se ha desbordado. Ya no cabe ni en tu alma ni en la mía, no resiste fronteras y - como lo he dicho varias veces- se ha disparado al infinito. Yo no quería. Tenía mucho miedo de enamorarme de ti (de cualquier otro) porque había sufrido demasiado... pero a tu lado conocí la paz y experimenté el placer más intenso que la vida me ha regalado. Tu cuerpo junto al mío, desnudos ambos, descubriéndonos y amándonos sin restricciones, libremente. Tu lengua enredada con la mía en una danza de erotismo único que sólo dos hombres en el sexo pueden sentir.
Al poco andar ya tus palabras escritas en cualquier pedazo de papel me hacían entender que éramos uno, que el mundo a nuestro alrededor carecía de sentido si no estábamos juntos... tu piel y mi piel, tu calor; abrazados hasta el amanecer.
Te aprendí a amar con tu misma intensidad, invitándote a recorrer el mundo, a descubrir la vida, abrazar alerces milenarios, a bañarnos en aguas cordilleranas y tibias, a vencer los obstáculos, caminando junto al mar en Pelluco, a sonreír y ver el horizonte con ganas.
Tus palabras son ecos muy poderosos de nuestro transparente y tierno amor Gay. Aquí te las recuerdo:
"Guatón:
Son las 17.40 horas y estaba estudiando, hasta que tu imagen se me vino a la mente; estoy en el comedor de mi casa y me acompañan mis lápices, cuadernos, unos cigarros, un vaso de Coca Cola y tu recuerdo. Extraño.
También tengo el celular al lado, esperando a que llames y poder verte otra vez.
Te imagino sentado frente al computador trabajando, con tus ojos abiertos a más no poder y con tus lentes, que reflejan la pantalla del computador, inserto en un mundo que no es tuyo y aburrido de hacer cosas que no son lo tuyo. Pero ten paciencia, todo tarde o temprano cambia y todo cambio es bueno.
Te quiero mucho y me siento muy orgulloso de ti. Y métete en la cabeza que no te cambiaría por nada ni nadie.
17.50, debo volver al trabajo, se terminó mi recreo y mi papá acaba de entrar.
Espero tu llamado con muchas ganas. Te echo de menos.
Te amo."

Aquel primer encuentro

Yo estaba en esa esquina, sumido en la soledad y - te lo confieso- sin ganas por la vida. De pronto, tu, en esa Ford Ranger Splash negra (que luego supe era el vehículo de tu madre). Una, dos, tres veces pasaste a mi lado y me mirabas con la intensidad que en esos momentos tenía la noche para ti y para mi. Mi corazón palpitó de manera extraña y "cosas raras" pasaban en mi organismo de hombre triste... ¿es a mi a quién observa ese muchachito de rostro tierno?, ¿soy yo el motivo de su insistencia en esta noche de ciudad aquí en AguaTemu?, eso me pregunté muy inquieto. Como estaba decepcionado del amor Gay y no tenía ganas de intimar con nadie (en ningún aspecto) preferí moverme de esa esquina y caminar. Lo hice lentamente, sin prisa, como queriendo que aparecieras de nuevo. Y lo hiciste.
Una cuadra más allá doblaste la esquina, estacionaste la camioneta y me esperaste. Yo me detuve en la nueva esquina, a tan sólo unos metros de ti, muy nervioso y algo inseguro. No quería cometer un error o mal interpretar la escena. Me acerqué, bajaste el vidrio del lado del copiloto y me hablaste por vez primera. Eras, definitivamente, un ángel que iluminaba mis horas oscuras y - con una leve sonrisa en tus labios juveniles- me invitaste a subir y a acompañarte. Yo fui directo (¿lo recuerdas?) y te advertí que no era un hombre fácil, que no acostumbraba a tener sexo a la primera y que lo único que podía ofrecerte en ese momento era compañía y una conversación amable. Y aceptaste. Y nos fuimos, nerviosos ambos, buscando un rincón citadino que nos diera algo de intimidad para ese primer encuentro.
Al poco andar y luego de escucharte hablar (era eso lo que necesitabas en ese momento), entendí que tenía frente a mi a un Principito poderoso, capaz de desafiarlo todo en pos de conseguir sus objetivos. Vi en tus hermosos ojos verdes, de pestañas tupidas y largas (tu sabes que yo colecciono ojos, te lo he dicho muchas veces) , una inmensa soledad y tristeza, algo de frustración tal vez, y una inmensa capacidad para amar. En eso eres muy similar a mí, pero con 10 años menos de vida. El momento fue mágico y sólo entrada la madrugada (a eso de las 2 AM) te dije que era mejor que regresaras a tu casa, que tus padres debían estar preocupados y que - si querías- podíamos vernos de nuevo en otro momento (yo rogaba, en silencio, que aceptaras esa invitación). Curiosamente - por esos encuentros preñados de sentido de los que habla Nietzche- vivíamos muy cerca el uno del otro (en el mismo sector, por Avenida Estadio)... me bajé en una esquina cercana a la calle de mi casa y - antes de hacerlo- tu anotaste mi número de teléfono celular prometiéndome que habría otra conversación y, tal vez, algo más. Yo sonreí, me despedí de ti acariciando una de tus piernas suavemente y me bajé. Desde esa noche no te olvido, desde aquel momento te busco y te necesito.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Nuestras noches en AguaTemu

Fueron ocho años. La vida entera. Y no sé lo que pasó. Te conocí esa noche de marzo en la que nuestras miradas se enredaron para siempre... yo caminaba solitario por la vida, decepcionado, taciturno y muy ajeno, y apareciste tu. Fue potente, inusual, mágico y -desde aquel mismo instante- supe que viviríamos una historia de esas que pocos se atreven a enfrentar. Yo haciéndome el súper hombre y tu rompiendo el hielo con ternura de niño-hombre, ojos de pasto tierno y alma de gigante dispuesto a amar con pasión desafiando al mundo entero. Fue poesía, literatura, y nuestras almas comenzaron a conocerse y a necesitarse eternamente. Eso creí yo.
Busqué una fórmula ideal. "Te tendré una semana entre mis brazos y luego te dejaré partir", eso te dije. Y me equivoqué, o no me resultó. Con el pasar de los días y los nuevos encuentros te ibas incrustando en mi piel de hombre y tu aroma, sonrisa y juventud se transformaron en parte del aire que respiraba. Ya no era posible el paso atrás. Y seguimos, como caballeros medievales, reencantando nuestro mundo, venciendo fantasmas, rompiendo barreras y amándonos con intensidad y entrega.
¿Te acuerdas, amor, de esas noches clandestinas del comienzo?, ¿te olvidaste de esos momentos robados a la madrugada?, ¿sigue en tu memoria aquel calorcito compartido cuando tu piel se fundía con la mía?... éramos amantes dueños del mundo, yo en ti y tu en mi... una frazada cubría nuestras ganas, cobijados en tu camioneta, observando la ciudad desde lo alto y desde el otro lado del río. Las ganas eran enormes. Yo quería estar contigo y tu no querías despegarte de mi. Caminábamos la ciudad muy juntos, y la noche nos invitaba a descubrir ángulos secretos.
Hoy te invito a danzar con el viento, a dejarnos llevar por las imágenes que construimos, impulsados por el amor que no tiene tiempo y que es capaz de vencer el olvido. Quiero sentirte por siempre a mi lado, tal cual como esas noches en las que dejabas que me abandonara al sueño y - luego de besar mis labios- me decías tiernamente, junto a mí refugiados en la cama, que nos veríamos al día siguiente.
Esta es nuestra historia... este es el registro de nuestro amor de hombres, reflejo de lo que la vida ha dibujado para nosotros.