La noche se dibuja clara, con astros en el cielo limpio. Y tu sabes que estoy ahí, escondido detrás de la luna, esperándote para saltar de estrella en estrella. Quiero reir de nuevo a tu lado, caminar contigo hasta el final del cosmos y amanecer fundidos en cualquier planeta solitario. Tomar tu mano, incitar cada molécula de nuestros continentes a vaciarse en la entrega suprema; te invito a soñar días de flores y relajo perpetuo para el alma. Me dejo llevar, fluyo, como el agua o como el humo, deseando enormemente acariciar tu piel como lo hace el terciopelo o el satín, ser el color de tus ojos o mezclarme con tu aroma. En jornadas siderales como éstas y las que vendrán en primavera, verano, otoño o invierno... te esperaré siempre, rogando por ti. Soy lo que amastes y que has dejado en la oscuridad. No tengas miedo, amor, creo en ti y sé que lo nuestro ya no necesita explicaciones ni pertenece a las formas ordinarias. Somos un ejemplo del amor más grande que existe, ilimitado y permanente. Pasarán otros brazos y sentirás otros dedos pero - si cierras los ojos en noches como ésta- seré yo el que está a tu lado. Soy tu amante, el amor que no se nombra y el misterio.
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