lunes, 27 de agosto de 2007

Lucifer espera a los traidores

Uno de los escritos que más me han interpelado - y he leído varios- es La Divina Comedia. Allí Dante Alhigieri retrata tanto el paso por el Infierno, como por el Purgatorio y El Paraíso en un viaje a través de diferentes círculos. Según el autor, en el noveno círculo se topa con los gigantes en torno al pozo, allí se castiga la Traición - el pecado más grave- y están los traidores a los parientes y a la patria, los traidores a sus comensales y traidores a sus benefactores. En el Inferno, Dante - en su viaje en búsqueda del perdón por haber traicionado el amor de Beatriz- se encuentra con Lucifer, el anverso de Dios, incrustado en el mismo centro de la caverna, devorando con cada una de sus tres bocas a Judas (que triacionó el poder espiritual al entregar a Cristo), Brutus y Casio (que traicionaron el poder civil al fallarle a Cesar).
Por eso, los que han traicionado al Amor deberán transitar hacia el interior de la tierra por los mismos parajes que el Dante hasta llegar al noveno círculo - el último, el círculo central- y sentir allí la presencia feroz del Ángel Negro endemoniado. Ello entendiendo que el Infierno está dentro de nosotros mismos... es la oportunidad para vernos a nosotros mismos en nuestro mayor pecado.
Los traicionados rogamos para que el poder de Dios y las energías del universo tengan piedad de quienes nos han traicionado, y sufrimos mucho porque ellos no lograron dimensionar la gravedad de lo hecho. Entendemos que el amor salva... y si la vida en esta dimensión es posible ofrendarla para salvar a quien uno ama, yo -Amor Mío- entrego mi existencia para que tú seas salvado y puedas ser feliz.

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