domingo, 26 de agosto de 2007

Pensando en ti...

Cuando fuiste por primera vez a Puerto York, en la camioneta azul (que yo bauticé “Blue Panter”), cargada con nuestras pocas pertenencias de aquel comienzo, recorrimos la ciudad y comenzamos a construir nuestro mundo allí. Compramos loza, mantel, cuchillería, y varias otras “cositas para la casa” como decías tu dulcemente. Al regresar a Ciudad Sur luego de aquel primer viaje (porque vendrían muchos otros), me dejaste un mensaje escrito en una hoja arrancada de tu agenda de la Universidad, que dirigiste al “Rey de los Gnomos” (yo) de parte de David de Pachouly y Roccoco (tu):
“Hola Amor: Seguramente cuando leas esto yo iré viajando de vuelta a Ciudad Sur, pensando en ti y en lo que compartimos este fin de semana. Quiero que sepas que lo pasé muy bien, me gusto mucho Puerto York y la casa de a poco irá cambiando, lo importante es que es nuestro espacio y eso no lo puede quitar nadie. Gracias por el tiempo dedicado y por hacerme saber que, a pesar de la distancia, podemos ser pareja y salir adelante. Lamento no poder quedarme más tiempo, pero piensa que el otro fin de semana nos veremos y estaremos juntos de nuevo y cuando no podamos, igual estaremos conectados. Te echaré de menos, pero la distancia nos ha hecho bastante bien, o no? Hasta aquí mis palabras... harta mierda con la revista y te llamo mañana en la mañana. Un beso múltiple y Te Amo. Cualquier cosa o problema, si estamos juntos, tiene solución”.
Nuestra historia está llena de circunstancias inusuales. El contacto con la naturaleza, el nexo de nuestros corazones y la pureza de cada momento compartido son irrepetibles.

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