miércoles, 31 de octubre de 2007

El encuentro de los espíritus... en el Cementerio Parque.

El sol fue mi cómplice y el viento mi compañero durante la caminata. Mi intención era dejar una rosa azul, pero no encontré ninguna. Sin embargo, el saludo fue con una flor roja con pequeños lunares blancos y una "chinita" justo en medio y por ambos lados; una flor de género que - aunque humilde- refleja el inmenso amor con la que fue instalada en la tumba de su abuelo. Era imposible no tener ese gesto, aunque fuese en secreto y sin mayores señales de su autor. Un pequeño saludo de profundo agradecimiento por habernos "ayudado" durante tantos años, por haber estado cerca permitiendo que nuestro amor creciera inmenso día a día. Don Samuel fue para él su padre, por eso hoy junto a su lápida le supliqué que intercediera allá en lo alto para que toda esta inmensa pena que siento por el alejamiento de su nieto pueda pasar prontito, le pedí perdón por todo (no sé muy bien qué es eso de "Perdón por todo", pero lo hice) y le aclaré que lo único que deseo es que su nieto pueda ser realmente muy feliz y que nunca fue mi intención causarle daño alguno (aunque él desde donde está puede ver nuestras almas y leer nuestros corazones, eso supongo)... sé que Don Samuel nos ayudará a ambos. Eso espero.
El año pasado el ritual lo hicimos juntos y todavía era posible sentir que había amor entre ambos... eso creía yo. Como cada 1 de noviembre hoy yo cumplí... un poquito adelantado y con algo de nervio porque podría haber importunado con mi presencia en el Cementerio Parque, pero igual no más fui. Estoy más tranquilo, pero con la misma sensación de siempre en estos últimos meses. Es que vivo al borde de las lágrimas. Quisiera retroceder el tiempo y abrazarlo con ganas de nuevo, pero no se puede, no se puede, no se puede.

lunes, 29 de octubre de 2007

Viaje a la soledad

No quería regresar. Eso es claro. La Gran Urbe al menos me permitía entrar en la vorágine de la sedación colectiva y llenarse de panoramas anestesiantes. Reviví emociones fuertes en tan sólo un par de semanas: vacío existencial, angustia, extravío, pena, risas, afecto, encuentro y desencuentro. Y - ya saben- hasta fui asaltado con violencia. ¡Heavy!... todo muy heavy. Me he podido dar cuenta que estoy construido de emociones que me hacen viajar muy rápidamente de la razón al ser, de la cabeza al alma sin estaciones intermedias. Creo que, poquito a poquito, estoy re-conociendo mi mundo interno, mi nueva geografía, y dando pasos que me conectan de manera mucho más sólida con esos parajes que me eran desconocidos. Soy un sobreviviente y cada día que pasa, cada nueva jornada, es una nueva oportunidad para comprobar que la vida tiene sentido y que (pese a todo) es posible ser feliz (yo lo fuí y mucho); la "infelicidad" es más bien un constructo intelectual que nos ancla a la razón y no nos deja subir a estadios más sublimes y despejarnos del todo... por eso, es posible contar la épica con sentido trágico. Aunque yo prefiero al menos sonreir en medio de la tragedia... en eso radica la salvación creo yo, en asumir la vida tal cual, con luces y sombras, al derecho y al revés. Vivir, intesamente, pero no dejar que el mundo propio se destruya. Lo puedo decir pues a mí casi se me olvida (¿ o se me olvidó?) que todo lo que he vivido no ha sido nada de ordinario, que cada paso dado significó un costo de oportunidad nada de simple. Y no cualquiera puede plantearse así en esta existencia.
Pero, debo reconocer que después de amar taaaanto no es fácil tomar las maletas, llenarlas de tu mundo y partir a solas, sin más compañía ni complicidad que lo que te ofrece tu propio espíritu. Después de años de dulce compañía, esta vez no hubo nadie en la despedida ni tampoco en el regreso. Eso fue lo más fuerte de este increíble último viaje a la soledad.

miércoles, 24 de octubre de 2007

¿Amor virtual o Amor Real?

A veces la tecnología puede darnos ciertas satisfacciones al permitirnos conectar incluso las almas (o los corazones)... son esos "pequeños detalles" que nos hacen sentir muy humanos, sensibles, aunque se trate de emociones que se activen apretando un botón o haciendo ¡Click! en algún link que nos transporta hacia esferas de afecto y caricias "virtuales". Hago esta reflexión porque he descubierto en http://www.gusanito.com/ una plataforma que me ha permitido romper ciertos bloqueos y expresar afecto desde la distancia, aprovechando al máximo la red de redes. Son tarjetitas virtuales animadas, con personajes ultra amorosos, que expresan todo tipo de sensaciones y emociones... sirven para ilustrar lo que pasa al interior, muy cerca del corazón, rozando el espíritu, en la cabeza y en las moléculas que nos conforman. Al ser recibidas y abiertas te llega un aviso que dice "Su tarjeta fue vista por...." y así uno tiene la certeza que al menos el mensaje surtió efecto. Han sido grandes aliadas estas tarjetitas, sus personajes me han representado muy bien y sé que su contenido ha provocado "cositas" en su destinatario (no diré quién es, aunque lo pueden intuir).
Sin embargo, yo daría cualquier cosa por volver a decir lo mismo que en las postales de "Gusanito.com" pero personalmente, mirando a los ojos y acompañando mis palabras con caricias y sonrisas... ¡me encantaba eso! Busqué muchas formas para sorprenderlo y dibujar sonrisas en su rostro, lo abrazaba con ganas, nuestros labios se fundían en besos interminables y acariciar su cabello era una auténtica delicia. Y duró ocho maravillosos años. Pero eso ya no es posible. Y duele mucho.
Pese a la gran vorágine que he vivido en este último año - en medio de la cual toqué fondo, me derrumbé sintiendo el máximo dolor posible- confío que mi Dios, la Vida y el Destino serán nuevamente amables conmigo y me permitirán vivir esas mismas sensaciones de encanto nuevamente. Sé que hay alguien por ahí para mí y debo darle tiempo al tiempo para que mi Gran Amor deje de estar presente en mi andar de manera tan enorme... lloro, sufro, siento soledad y algo de agonía, pero es porque los ritmos del corazón no son los mismos que los de la razón. Ya amaré nuevamente, ya me amarán otra vez, ya sentiré lo mismo que por él aunque de manera diferente... sé que se puede pues él me ha dado lecciones de olvido rápido, de bloqueo emocional y re-enamoramiento casi automático. No hay mejor ejemplo ni lección más dura.

lunes, 22 de octubre de 2007

Violencia en la Macrociudad...

Era el primer día de Andrea en la Macrociudad. Llegó a eso de las 16.30 horas, pasamos a dejar las maletas al hotel y luego salimos rumbo a un buen restaurant a degustar algunas exquisiteces de media tarde. Ella pidió ravioles con salsa de camarones y yo un sandwich en pan pita untado en salsa de aceitunas, con queso de cabra, champiñones y acompañado de ensaladita de rúcula (la mezcla de sabores está muy bien pensada). Ambos bebimos una copa de vino tinto. Luego disfrutamos de la calurosa tarde. A eso de las 20 horas llegamos hasta el edificio en el cual se cerraría el trato del arriendo del departamento amueblado, muy cerca del Parque Forestal. Ya con las llaves en la mano descansamos un momento viendo algo de televisión y luego salimos en busca de todas las cosas que habíamos dejado en el hotel horas antes. Hecho el "check out" nos dirigimos hasta el apartamento, dejamos los bolsos y salimos nuevamente a comprar los primeros víveres: pan molde integral light, jugo de naranja light, agua mineral sin gas, hielo, leche semidescremada, mantequilla Next, mermelada de frutilla light Whats y un tarro de Nescafé. De vuelta en la habitación hicimos uso de los primeros utensilios: dos vasos con hielo y jugo de naranja... ¡Delicioso!
Ya cerca de las 22.30 horas nos despedimos y emprendí la marcha rumbo al departamento en el que estoy albergado (que es de mi padrino-tío de 65 años). Decidí caminar porque hacía mucho calor y no era muy lejos, además quería aprovechar de comprar cigarrillos mentolados y fumar durante el trayecto (ya que en el departamento no se puede fumar). Salí por el borde del cerro Santa Lucía, crucé rumbo a la torre 8 de la Remodelación San Borja, bordeaba la Universidad Católica y ya fumaba un mentolado cuando de improviso fui abordado por tres "flaites" que a esa hora andaban "colgando" a cualquiera que se les cruzara en el camino. Fui una víctima perfecta. Pero lograron un magro botín: Mi mochila con un par de libros entre los que estaban "Crear o Caer" de Marco Antonio De La Parra, "Ficciones" de Borges y "Sur Fugitivo" una compilación de poesía de autores del sur; y lápices. Uno de los asaltantes me amenazó con arma blanca (¡una linda cuchilla!) y fue bastante violento al quitarme la mochila... otro metió una mano en el bolsillo derecho de mi pantalón y me robó el teléfono móvil (que ya está en trámite para ser bloqueado y recuperar mi número con otro chips). En el otro bolsillo tenía más de veinte lucas y en mi bolsillo trasero mi billetera, pero no se dieron ni cuenta. Como ven, si los flaites no saben leer de nada les servirá tener esos libros, por lo demás siempre he dicho que la literatura debe circular (aunque preferiría que fuese en "buena onda"). Hoy hablé con uno de ellos llamando a mi celular y le dije que primero aprendieran a leer para que cuando roben libros de esa manera los aprovechen al máximo... ¡no roben sólo por robar los hijos de puta!, eso le dije.
Pese a tomar inmediatamente un taxi y dirigirme hasta Plaza Italia para hablar con Carabineros que siempre hay en ese lugar, subirme al furgón y salir a dar una vuelta para intentar ubicar a los malechores, el procedimiento fue del todo infructuoso por varias razones: el "paquito" que conducía no era muy buen chofer y se le paró varias veces (el furgón, no otra cosa), creo que no pusieron mucha atención en los transeúntes y doblaron por una calle que era bastante poco probable que fuese la ruta de los asaltantes. Hubo desidia creo yo por parte de los uniformados jóvenes (2) que hicieron este mini operativo. Ni siquiera pude estampar una denuncia porque como no soy de Santiago la Fiscalía no me podría notificar. Todo quedó en nada. Terminé bastante indignado por lo mediocre del procedimiento policial. Pero tengo el nombre del Subteniente a cargo (el atractivo oficial) y su número de placa (que él mismo anotó en un papel). Algo haré con esos datos: tal vez una carta al Director de Carabineros, a los medios de comunicación, al Ministro del Interior, al subsecretario Felipe Harboe, al alcalde de Santiago el televisivo Raúl Alcaíno, a la Presidenta Bachelet, al Presidente de la Corte Suprema... por último me inmolaré en la Plaza de la Constitución. ¿O eso es una exageración?
Sigo siendo bastante cándido - un niño grande- pues sólo a mí se me podía ocurrir caminar ya entrada la noche en esta macrociudad completamente solo (¡pero, puta, así ando!: botao por la vida; no tengo a nadie). Siento un poco de pena por lo ocurrido.
Y el destino me indica que hay miles de temas entretejidos con el gran Amor de mi vida que aparecen incluso en medio de episodios tan violentos como el vivido anoche... digo ésto porque para poder bloquear el celular y obtener un chip nuevo es necesario que dicho trámite lo haga el titular; y el celular está a nombre de él. Tuve que hablar a su casa, le dejé el recado con su nana (a la que le tengo un gran afecto) y también hablé con mi ex cuñadita (mi niña preciosa que una vez más me atendió con gran calidez) para pedirle que le informara del percance a su hermano para que éste me llame y ponernos de acuerdo en los detalles. En estos momentos estoy esperando para escuchar su voz nuevamente...

viernes, 19 de octubre de 2007

Sentado en el Forestal...

¿Cómo puedo hacerte saber que te extraño mucho y que te perdonaría TODO con tal de volver a estar juntos y sentir tu cuerpo junto al mio?
¿Cómo explicarte que, aunque se sumen los días, yo no te olvido y que no pasa una sola jornada en la que tu ausencia me golpee feroz?
¿Qué tengo que hacer para que el viento sea mi cómplice y lleve hasta tus oídos el sonido de mi corazón enamorado?
¿Cuándo y cómo ocurrió ese cambio brutal en tu alma que ha provocado en mi este descalabro emocional?
¿Qué fue lo que hice taaaaan mal como para merecer tu olvido perpetuo?
Yo te amaba y te amo como nunca creí poder hacerlo. Tu me enseñaste a recorrer tu piel y a hechizarme con tus ojos, tus manos suaves, con tus labios de eterno adolescente y tu sonrisa de ángel.
Hoy, viendo la ciudad despierta, observando rostros ajenos y viviendo la soledad completa, casi no agüanto las ganas de llorar sintiendo que la vida se me escapa... y lo digo sabiendo que ya no estás.
Tu voz, una palabra tuya llenita de afecto, tu abrazo o presencia aunque sea en la distancia y con disimulo podría ayudarme tanto...(que raro es todo esto!!!, pedirte disumulo después de tanto amor compartido)... pero ni eso tengo.
Y pensar que el año pasado - hace sólo unos meses- todo era tan distinto a estas alturas del año. Pero creo firmemente en tí y en que nada de lo dicho, sentido o vivido juntos fue un truco o una mentira... nos amamos con verdad y entrega.
Ahora sólo quiero que tú al menos seas muy feliz... yo estoy aquí, solo, sentado en Forestal, viendo parejas que se expresan amor y pensando en ti.

jueves, 18 de octubre de 2007

Hace poco... y hace taaanto.

Cada día que pasa la soledad de adentro se hace más grande... se me ha hecho muy complicado tener que aprender a caminar sin nadie a mi lado, sin mayor fortaleza ni respaldo que lo que me ofrece mi espíritu lastimado. Hay personas cerca, es cierto, pero ellas están y no están al mismo tiempo. Mi madre anda ¨en otra¨preocupada de mi abuela que vive sus últimos días, con mis tíos nunca he contado, mi hermano vive en su mundo y está preparando su viaje a Miami con mi sobrina tenista que jugará en el Orange Bowl y entrenará en el rancho de Nick Bolletieri (al menos para ellos la vida tiene mucho sentido). Han aparecido rostros nuevos (como los chicos del D.U.M.) y con ellos hago un esfuerzo muy conciente por ¨disfrutar¨ los momentos extras que se me han regalado luego del colapso emocional, de la feroz noticia y de su alejamiento... pero no me alcanzan, no pueden llenar el vacío que hay en mi alma. Lo extraño muchísimo, lo he necesitado enormemente, me hace falta, siento que aún lo amo y que la vida fue muy cruel al robármelo tan brutalmente. Desde que se fue de mis brazos no ha pasado ni un solo puto día en el que mis ojos no tengan lágrimas (lloro a escondidas)... no me acostumbro, aún me duele y me desarma su ausencia... creo que nunca podré superar este duro trance del destino que jamás imaginé... yo lo soñé para siempre y fui un imbécil por eso... le entregué todo lo que más pude y no bastó... ese tercero en la historia estaba muy seguro, protegido, y me lo dijo con ironía en el minuto peor de la crisis, justo cuando yo me atreví a advertirle desde el afecto de la presencia del veneno: Nunca más estarás con él, te lo aseguro, te borraré de su vida y ocuparé tu lugar, eso me dijo... ahora estoy en esta urbe alienada dando tumbos y con el corazón destrozado. Cada noche antes de dormir y cada mañana al despertar agradesco el haberlo tenido por al menos 8 maravillosos años, los mejores de mi nada fácil existencia... fui muy feliz a su lado. Por eso, ruego mucho para esté muy bien y tranquilo... para que siga sonriendo con ganas y soñando un futuro posible... él se lo merece con creces... aunque reconosco que me agradaría y serviría demasiado escuchar su voz de cuando en cuando entregándome las fuerzas que a menudo me fallan. Me cuesta mucho vivir así... que Dios lo bendiga y lo mantenga alejado de los ataques oportunistas, que ojala nunca viva lo que yo he tenido que enfrentar en tan poco tiempo porque es demasiado violento... que en su vida reine la paz, que viva intensamente en el amor y en lo posible que me recuerde con cariño. Llorando a mares sobre mi cama, destrozado, le supliqué que no se fuera de mi vida para siempre, pero igual lo hizo. En fin. De eso ha pasado tan poco y da la sensación que fue hace taaanto. Es la vida. Ojalá algún día haya una oportunidad para mí... una sola, es todo lo que pido.

martes, 16 de octubre de 2007

Macrociudad, amor, soledad y literatura

Estoy en el subterráneo de la Universidad. A mi alrededor voces jóvenes y pelos disparados al viento, espíritus libres y conciencias voladoras. Sentado frente a la pantalla plana, dejo fluir algunos pensamientos "en voz alta" ( o más bien abro mi cráneo para que las ideas tomen su rumbo propio). Han sido jornadas de profunda introspección, deambulando por las arterias que otrora compartí con el ser que más he amado en mi vida... y ahora, esos mismos espacios se me dibujan desoladores pero llenos de promesas. No sé, no quiero saber, tan sólo siento. Desde lo alto de la torre 8 en la Remodelación San Borja (piso 19) la urbe se teje inmensa y la cordillera aparece como un murallón infranqueable. Sin embargo, no ha pasado un día sin que su imagen se me aparesca por ahí... sé que estamos conectados pues leyó la tarjetita virtual que le envié durante el fin de semana; además, antes de viajar hasta este escenario hablamos muy afectuosamente... yo también estaré allí estos días, eso me dijo... Si tu quieres podemos tomarnos un cafecito clandestino por ahí en cualquier lado, le respondí... no te prometo nada, fue su sentencia. Nos deseamos lo mejor y colgamos.
Es realmente extraño amar tanto a alguien y no poder tenerlo. Pero, "no hay mal que por bien no venga" decía una señora antigua que vendía plantas en la calle en la que crecí. Y tiene razón. La vida y el amor fluyen sin restricciones ni control, son lo que son y no hay vueta que darle al tema. Arriba, abajo, bien, mal... es un vaivén de emociones, un tobogán que hace que el estómago sienta "cositas raras" y que cada nuevo sol en el cielo sea una oportunidad. No hay tiempo que perder, hay que seguir avanzando, la promesa es constante y se renueva permanentemente... nada es definitivo (¿o sí?). Prefiero la ambiguedad, la mezcla, lo misceláneo, la diversidad, lo relativo, la experimentación y el descubrimiento. La aventura y la incertidumbre te hace ser más frágil y más humano. La perfección no existe. No es posible. Sólo por existir estamos en conflicto y somos seres llenos de fallas (todos, cualquiera, nadie se escapa). Lo único que realmente puede llegar a desarmar, destruyendo el alma, es el sentir la soledad de adentro. Ello tiene que ver con la imposibilidad de disfrutar de uno mismo y de necesitar "patológicamente" a los demás, a alguien más, para disfrutar la existencia. El aplauso del público es siempre bienvenido, la caricia espontánea, el beso sublime, el afecto por el afecto, el encuentro de almas... todas son necesidades y demandas.
En ello, los que usamos la escritura como "terapia" para sacar de las sombras historias, pasiones, alegrías y dolores sabemos que ese ejercicio redime casi tanto como una oración o plegaria elevada al cielo y a los dioses. En relación al plagio en la literatura, Armando Roa - poeta chileno que participó en el Foro “Plagiadores y plagiados: encuentro sobre la copia y el cut & paste”, organizado por las escuelas de Periodismo y Literatura de la U. Diego Portales- explicó que resulta más difícil delimitar cuando se trata de una copia o no. “La literatura se alimenta desde siempre de las voces de otros, de los préstamos literarios. Un texto puede adquirir nueva vida en manos de otro autor”, indicó. Para graficarlo, citó el ejemplo de Shakespeare, quien ha inspirado numerosos textos literarios a lo largo de la historia. “El plagio lo veo como un simple calco. El ‘préstamo’ se da en toda la literatura y es legítimo mientras haya un trabajo creativo de por medio”, acotó el poeta. Y tiene razón. No hay nada nuevo bajo el sol.
Me voy de aquí, salgo al mundo, y espero encontrarte con una sonrisa en tus labios y con el corazón iluminado. Tu lo sabes bien: ¡Te amo!... sé que estás esperándome y voy por ti.