Cada día que pasa la soledad de adentro se hace más grande... se me ha hecho muy complicado tener que aprender a caminar sin nadie a mi lado, sin mayor fortaleza ni respaldo que lo que me ofrece mi espíritu lastimado. Hay personas cerca, es cierto, pero ellas están y no están al mismo tiempo. Mi madre anda ¨en otra¨preocupada de mi abuela que vive sus últimos días, con mis tíos nunca he contado, mi hermano vive en su mundo y está preparando su viaje a Miami con mi sobrina tenista que jugará en el Orange Bowl y entrenará en el rancho de Nick Bolletieri (al menos para ellos la vida tiene mucho sentido). Han aparecido rostros nuevos (como los chicos del D.U.M.) y con ellos hago un esfuerzo muy conciente por ¨disfrutar¨ los momentos extras que se me han regalado luego del colapso emocional, de la feroz noticia y de su alejamiento... pero no me alcanzan, no pueden llenar el vacío que hay en mi alma. Lo extraño muchísimo, lo he necesitado enormemente, me hace falta, siento que aún lo amo y que la vida fue muy cruel al robármelo tan brutalmente. Desde que se fue de mis brazos no ha pasado ni un solo puto día en el que mis ojos no tengan lágrimas (lloro a escondidas)... no me acostumbro, aún me duele y me desarma su ausencia... creo que nunca podré superar este duro trance del destino que jamás imaginé... yo lo soñé para siempre y fui un imbécil por eso... le entregué todo lo que más pude y no bastó... ese tercero en la historia estaba muy seguro, protegido, y me lo dijo con ironía en el minuto peor de la crisis, justo cuando yo me atreví a advertirle desde el afecto de la presencia del veneno: Nunca más estarás con él, te lo aseguro, te borraré de su vida y ocuparé tu lugar, eso me dijo... ahora estoy en esta urbe alienada dando tumbos y con el corazón destrozado. Cada noche antes de dormir y cada mañana al despertar agradesco el haberlo tenido por al menos 8 maravillosos años, los mejores de mi nada fácil existencia... fui muy feliz a su lado. Por eso, ruego mucho para esté muy bien y tranquilo... para que siga sonriendo con ganas y soñando un futuro posible... él se lo merece con creces... aunque reconosco que me agradaría y serviría demasiado escuchar su voz de cuando en cuando entregándome las fuerzas que a menudo me fallan. Me cuesta mucho vivir así... que Dios lo bendiga y lo mantenga alejado de los ataques oportunistas, que ojala nunca viva lo que yo he tenido que enfrentar en tan poco tiempo porque es demasiado violento... que en su vida reine la paz, que viva intensamente en el amor y en lo posible que me recuerde con cariño. Llorando a mares sobre mi cama, destrozado, le supliqué que no se fuera de mi vida para siempre, pero igual lo hizo. En fin. De eso ha pasado tan poco y da la sensación que fue hace taaanto. Es la vida. Ojalá algún día haya una oportunidad para mí... una sola, es todo lo que pido.
jueves, 18 de octubre de 2007
Hace poco... y hace taaanto.
Cada día que pasa la soledad de adentro se hace más grande... se me ha hecho muy complicado tener que aprender a caminar sin nadie a mi lado, sin mayor fortaleza ni respaldo que lo que me ofrece mi espíritu lastimado. Hay personas cerca, es cierto, pero ellas están y no están al mismo tiempo. Mi madre anda ¨en otra¨preocupada de mi abuela que vive sus últimos días, con mis tíos nunca he contado, mi hermano vive en su mundo y está preparando su viaje a Miami con mi sobrina tenista que jugará en el Orange Bowl y entrenará en el rancho de Nick Bolletieri (al menos para ellos la vida tiene mucho sentido). Han aparecido rostros nuevos (como los chicos del D.U.M.) y con ellos hago un esfuerzo muy conciente por ¨disfrutar¨ los momentos extras que se me han regalado luego del colapso emocional, de la feroz noticia y de su alejamiento... pero no me alcanzan, no pueden llenar el vacío que hay en mi alma. Lo extraño muchísimo, lo he necesitado enormemente, me hace falta, siento que aún lo amo y que la vida fue muy cruel al robármelo tan brutalmente. Desde que se fue de mis brazos no ha pasado ni un solo puto día en el que mis ojos no tengan lágrimas (lloro a escondidas)... no me acostumbro, aún me duele y me desarma su ausencia... creo que nunca podré superar este duro trance del destino que jamás imaginé... yo lo soñé para siempre y fui un imbécil por eso... le entregué todo lo que más pude y no bastó... ese tercero en la historia estaba muy seguro, protegido, y me lo dijo con ironía en el minuto peor de la crisis, justo cuando yo me atreví a advertirle desde el afecto de la presencia del veneno: Nunca más estarás con él, te lo aseguro, te borraré de su vida y ocuparé tu lugar, eso me dijo... ahora estoy en esta urbe alienada dando tumbos y con el corazón destrozado. Cada noche antes de dormir y cada mañana al despertar agradesco el haberlo tenido por al menos 8 maravillosos años, los mejores de mi nada fácil existencia... fui muy feliz a su lado. Por eso, ruego mucho para esté muy bien y tranquilo... para que siga sonriendo con ganas y soñando un futuro posible... él se lo merece con creces... aunque reconosco que me agradaría y serviría demasiado escuchar su voz de cuando en cuando entregándome las fuerzas que a menudo me fallan. Me cuesta mucho vivir así... que Dios lo bendiga y lo mantenga alejado de los ataques oportunistas, que ojala nunca viva lo que yo he tenido que enfrentar en tan poco tiempo porque es demasiado violento... que en su vida reine la paz, que viva intensamente en el amor y en lo posible que me recuerde con cariño. Llorando a mares sobre mi cama, destrozado, le supliqué que no se fuera de mi vida para siempre, pero igual lo hizo. En fin. De eso ha pasado tan poco y da la sensación que fue hace taaanto. Es la vida. Ojalá algún día haya una oportunidad para mí... una sola, es todo lo que pido.
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