sábado, 18 de agosto de 2007

Mi corazón como una rosa

Lo imaginado puede ser posible. Aún hay tiempo. Estamos vivos, amor, y sé que podemos. Basta de negarme, no más tortura. Ya no puedo caminar sin temor al encuentro. No quiero sentirme así. No es justo para ninguno de los dos (¿justicia?). Si tu no vuelves lo justo sería estar muerto, porque me es muy difícil avanzar entre la gente así de perdido. No quiero toparme contigo mientras deambulas con otro. No sé si podría soportarlo... a mi me verás (si es que me ves)siempre solo. Te lo prometo.
Te soñé para siempre. Te sentí potente cada segundo que estuvimos juntos, en todas partes y en cada momento. Fui feliz. Subí hasta las estrellas y dibujé con ellas tu nombre enredado con el mío. Por eso, Mi Principito, te invité a ser amantes en el cielo y te dije que te esperaría cada noche escondido detrás de la luna para volar luego montados en alguna nube a descubrir mundos nuevos.
Quiero que estés ahí el día del funeral de mi cuerpo. A lo mejor eso ocurrirá en millones de años más, pero quiero que estés ahí. Por favor no me falles. Te esperaré ese día, convertido en vientecillo o en sonido cristalino de hojas que se mueven. Desde el cielo o el infinito te enviaré mi corazón disfrazado como una rosa. Y si tu decides partir y aún estoy lejos - en este milenio o el otro- te ruego que me avises, que hagas que los astros se muevan o que mis oidos escuchen tu voz o la de algún otro con el mensaje oportuno. Yo también debo estar en ese momento. Basta de negarme, ya te lo dije. Tu y Yo somos eternos, nuestra historia - aunque decidas tu escribir capítulos extraños en otros brazos- ya está debajo de nuestra piel, corre por nuestra sangre y ha explotado sin control en tu memoria y en la mia.
Ojalá aparescas enorme ante mis ojos y, sin hablar, me abraces de nuevo. Yo te espero.

No hay comentarios: