jueves, 16 de agosto de 2007
Flechas de Traición
Un amigo un día me regaló un pedacito de cuero con el rostro de Ghandi dibujado en él y la descripción de las principales características del Signo Piscis. Decía que se trataba del Misti Hipersensible, el del amor más allá de lo normal. Y tenía razón. Soy lo que soy, muchas veces te lo dije, y no tengo dobleces. Te jugué siempre con la verdad y fui fiel, durante los ocho años... ¿y de qué me sirvió?¿tuvo algún sentido el haberte entregado mi vida?¿realmente me amaste alguna vez?... me queda claro que tu me quisiste menos que yo a ti y que el dolor que se ha apoderado de mi alma será para siempre. Ni siquiera respetaste mi duelo. No te importó mucho lo que me pasara. Hoy estoy atravesado por las flechas de la traición, sufriendo demasiado, pero siempre mirando al cielo suplicando por redención. Te entiendo, aunque no te justifico en nada.
Vivo y me construyo cada día movilizado por las emociones, con pasión, ímpetu, integridad y transparencia. Amo, tu lo sabes, con todo el poder del alma y me desarmo en el proceso. Me entrego en espíritu y piel, me desangro. Soy arriesgado, voy de polo a polo, un poco loco; pero no hay maldad en mí. Por eso, no puedo entender tanta injusticia, tanta mentira desatada, tanto daño causado. No creo merecer ese trato, aunque puedo resistirlo. Prefiero el abrazo o el enojo honesto, mirar a los ojos y decir lo que siento antes que dar rienda a la mentira... pero bueno, ¿de qué me sirvió?¿realmente me amaste alguna vez?
En medio de la tragedia y la incertidumbre, te he perdonado. Puedes volver cuando quieras. Yo estoy aquí y sigo siendo el mismo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario