Nervioso. Furtivo. Me acerqué hasta tu auto y te dejé ese mensaje que escribí camuflado en la otra esquina. Me fue inevitable hacerlo, ya te lo dije. Mis ganas de verte me superan y - aunque intentes negar nuestra historia y sumirte en otra- yo estaré siempre presente. Pasarán las lunas y soles, se pondrá blanco mi pecho y tu intentarás hacer como que yo no existo. Lo entiendo. Ese es el juego en el que ahora estamos insertos. Pero sabes muy bien que la realidad es otra. Que sigo vivo, muy vivo, y tu también... con la mente y los espíritus conectados, sintiendo en nuestros músculos las mismas sensaciones vertiginosas. La magia no ha terminado Principito... tu eres mi planeta de carne y yo tu refugio. No puedes, no debes y no ocurrirá de nuevo. Lo nuestro no tiene espacio, se mueve en el universo como una energía que ya no podemos parar. Aunque cierres los ojos o avancen sobre ti otros dedos. Fui el primero, yo te descubrí y clavé mi... bandera en tu ser. Te conquisté antes que nadie. Por eso, ahora que otros quieren acceder al mismo terreno deberán encontrarse con mis señales en cada tramo del recorrido. No hay escapatoria.
Nos vemos amor, siempre, en todo lugar, a cualquier hora, dibujados en el cielo. Somos un mismo destino y te amo.
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