Recorrimos esas calles cómo si se tratara de un universo mágico que tu disfrutabas, sin duda, más que yo. Mi vida está ligada con esa gran Metrópolis - tu lo sabes- y muchas veces antes ya había estado en esos mismos escenarios en soledad o con otra compañía, pero hacerlo contigo fue una experiencia que jamás olvidaré. Cada boulevar citadino, galería, espacio abierto, edificio histórico (como La Moneda) eran para ti motivo de asombro y de extraño deleite. Caminábas conmigo, tu enamorado eterno, y te proyectabas al infinito. Era delicioso observar tu rostro de niño-hombre cautivado por el panorama... eras como un espejismo que me hacía grata la jornada entre bocinas, vehículos y cemento antiguo. Hacer una pausa en los grandes centro comerciales (Plaza Vespucio, Florida Center, Parque Arauco, Alto Las Condes) fue como vivir una fiesta de luces y sueños; volamos amor, fuimos uno entre millones de rostros extraños. Agradesco que haya sido conmigo esa primera vez - nuestra primera vez- en esos espacios que hoy son también parte de nuestra historia y (aunque los recorras con otros) la imagen de esos momentos compartidos entre ambos emergerá imponente, siempre, por todos los rincones. Ese aire enrarecido huele a mi, sé que lo sientes y es imborrable.
Te buscaré en esos lugares y para mi también será motivo de emoción volver a estar en ellos sin ti... pero sé que volveremos a encontrarnos - codo a codo, corazón con corazón- en esos mismos rios sonoros. Santiago soy Yo.
jueves, 30 de agosto de 2007
Santiago soy yo
Recorrimos esas calles cómo si se tratara de un universo mágico que tu disfrutabas, sin duda, más que yo. Mi vida está ligada con esa gran Metrópolis - tu lo sabes- y muchas veces antes ya había estado en esos mismos escenarios en soledad o con otra compañía, pero hacerlo contigo fue una experiencia que jamás olvidaré. Cada boulevar citadino, galería, espacio abierto, edificio histórico (como La Moneda) eran para ti motivo de asombro y de extraño deleite. Caminábas conmigo, tu enamorado eterno, y te proyectabas al infinito. Era delicioso observar tu rostro de niño-hombre cautivado por el panorama... eras como un espejismo que me hacía grata la jornada entre bocinas, vehículos y cemento antiguo. Hacer una pausa en los grandes centro comerciales (Plaza Vespucio, Florida Center, Parque Arauco, Alto Las Condes) fue como vivir una fiesta de luces y sueños; volamos amor, fuimos uno entre millones de rostros extraños. Agradesco que haya sido conmigo esa primera vez - nuestra primera vez- en esos espacios que hoy son también parte de nuestra historia y (aunque los recorras con otros) la imagen de esos momentos compartidos entre ambos emergerá imponente, siempre, por todos los rincones. Ese aire enrarecido huele a mi, sé que lo sientes y es imborrable.
Te buscaré en esos lugares y para mi también será motivo de emoción volver a estar en ellos sin ti... pero sé que volveremos a encontrarnos - codo a codo, corazón con corazón- en esos mismos rios sonoros. Santiago soy Yo.
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