martes, 18 de diciembre de 2007

Mensaje previo a Navidad...

Es realmente bien fuerte el olvido. Nada pasa. No hay señales. El alma permanece desnuda y estas fechas calan hondo pues el silencio es demasiado doloroso. El esfuerzo resulta inútil y desgastador pues el paisaje sigue siendo un desierto en el cual el vacío se hace inmenso. Nada alcanza, ni siquiera las palabras de afecto. Pero, aunque no haya respuestas ni eco, sigo aquí y - al menos yo- nunca le fallaré. Seguiré atento, soñando, creyendo, inventando y volando lejos - muy lejos- con mi imaginación y la potencia que aún me permite este corazón enamorado. Puede que en eso sea un soberano "imbécil", pero es parte de mi promesa y no voy a claudicar. La lucha es de por vida... nada hay en mí que él no conosca, nada, absolutamente nada; no tengo dobleces y sigo siendo el mismo niño-grande que un día le ofreció el pecho como refugio y que estuvo siempre, y que seguirá estando, pese a la distancia, pues él ya lo sabe: sólo tiene que abrir la ventana cualquier noche y buscarme allí en el cielo, o bien tenderse bajo el sol y sentir el calorcito que se desprende de mi corazón iluminado... los rayos invisibles son mis dedos que acarician su piel, el viento que mueve su pelo son mis manos que juguetean con su cabello, el sonido de las hojas es el rumor de mi voz que se replica por todos lados. Sé que me siente y que no me ha olvidado... es imposible que eso ocurra, aunque pasen millones de años. Nuestras almas se encuentran en secreto, cual integrantes de una tribu misteriosa que sólo él y yo formamos, eternos, y siempre es lo mismo: volvemos a ser tan felices como lo fuimos mientras nuestros cuerpos se fundían en medio de frisaduras para muchos prohibidas. Mi energía, mi corazón, mi luz y mi alma viajan cada noche, surcan el espacio infinito y llegan hasta él para depositarse justo en medio de su espíritu de Principito del cosmos. Somos uno y eso es indestructible. En estas fechas lo extraño, más que ayer y de seguro mucho menos que mañana. Quiero que sonría con ganas y sea un mensajero del amor durante toda nuestra existencia. Es un ángel que me acompañó y me salvó. Gracias, mil veces gracias.

2 comentarios:

LUIS MARÍN dijo...

Si alguien comparte mi amor
mi verso rozará la décima esfera de los cielos concéntricos;

si ese alguien desdeña mi amor
haré de mi tristeza una música,
un alto río que siga
resonando en el tiempo.

Viviré de olvidarme.


CRISTÓBAL VEGA

sebastian dijo...

Nunca he podido expresar lo que sentí y siento por la perdida de mi gran amor. Tus palabras resuenan como mías, los lugares caminan como los que yo recorrí y recorro, tus interrogantes suenan como las que retumban una y otra vez en mi cabeza.... también soy un sobreviviente anclado.