Se supone que ya debería haber regresado al sur del mundo... pero sigo aquí y no me quiero ir. Es que MI soldadito me hace soñar y me encanta sentirlo cerca... saber que compartimos la misma geografía... aunque ambos somos libres, inmensamente libres, y en medio de esa realidad nos hemos encontrado y regalado afecto del bueno. Así, luego de conversar horas y de acercar pasito a pasito nuestros corazones sin presión - como las hojas que danzan al viento dejándose llevar por la calidez de la brisa- hemos logrado (eso supongo) lazos que son para siempre. Me conosco su cuerpo de memoria y he dado con su punto más sensible... sé cuál es la manera exacta de hacerlo estallar de placer... conosco su alma y me ha confidenciado secretos y dudas, ganas y ansias, penas y miedos, alegrías y sueños... lo conosco, puedo decir que lo conosco bien. Y seré paciente... y siempre, siempre estaré cerquita, respetándolo y regalándole todo el espacio posible para que sea muy feliz. Es un "soldadito luchador" y, si se lo propone, puede conseguir para él y para el resto de su vida la paz luego de la intensa batalla.
Por eso sigo aquí... Santiago me ha permitido volver a creer que es posible que mi cuerpo se "enrede" con otro formando un solo paisaje de hombres que se entregan sin hablar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario