domingo, 9 de septiembre de 2007

Domingo de septiembre

Truenos remecieron la tarde y una lluvia helada de polen bañó la faz de esta ciudad en la que mis pies están prisioneros... nubes negras cargadas de melancolía, granizos y viento helado. Nada más preciso para que mi espíritu pudiese estar en su contexto. Estoy decepcionado de la vida, de mi existencia, del sol, de los árboles que florecen irónicos, de las aves estúpidas que migran libres llevadas por corrientes de aire... mi tiempo no es mi tiempo, mis horas son cadenas y cada minuto resta mis energías. Tengo el cuerpo fatigado de sabores amargos y el veneno que hay en mis venas hace una fiesta en mi organismo triste. Estoy consumido, agotado, pisoteado y olvidado...
Intentan convencerme que habrá otro día, que aún hay tiempo y que es posible el amor... y yo, fiel a la promesa de ayer, "sigo creyendo"... me resisto a dejar de sentir tu presencia eterna... aunque muera de pena y dolor seguirás vivo, muy vivo, porque así es de intensa mi pasión por ti. Me desbordo, caigo de bruces en la realidad brutal y despiadada, me desmorono como dunas de arena en el desierto barridas por el viento, seco y sin horizonte claro. Me dicen que debo vivir y no encuentro razones poderosas que me persuadan a hacerlo... eras mi motivo y mi impulso vital, y ya no estás, me he quedado sin ganas ni fuerzas con tu partida.
Desolación, pasos sin destino, vacío... el daño ha sido enorme, estoy en ruinas, devastado, azotado por un huracán de emociones encontradas... eres un espejismo que me alegra, corro hacia ti y desapareces nuevamente, desconcierto que abruma y jugarreta truculenta del destino. Eras mi oasis, mi laguna secreta y balsámica, una cascada de ternura desatada y un universo mágico que emergía de tus ojos... hoy no tengo nada, mi espacio está lleno de sombras y bruma.
Me dicen que jamás me olvidarás, que yo también sigo muy vivo en ti, que nuestro amor no tiene tiempo y pertenece al cosmos... otros me aseguran que volverás y sonreiremos nuevamente, que la oportunidad que tanto he pedido será otorgada y que ni el virus asesino podrá detener nuestra nueva unión... pero necesito un gesto tuyo, una palabra, un pequeño impulso que me de tranquilidad. Te lo repito: Sigo creyendo en ti amor mío, Principito poderoso...

No hay comentarios: