Mis huesos son una prisión y mis músculos cansados son amarras que me lastiman. Si pudiera escoger, sería un ave, rumor de hojas mecidas por el viento, luz de una estrella o agua cristalina que fluye libremente. Si pudiera... si tan sólo pudiera regresar el tiempo, te diría mil veces que te amo, besaría tus labios con pasión, acariciaría tu rostro suavemente durante horas... si pudiera, detendría mi corazón para que su sonido no interrumpiera tu dulce sueño en mi pecho, subiría montañas y cruzaría los océanos para regalarte rincones secretos llenos de magia y ternura... si pudiera, tomaría tu mano y te invitaría a bailar alegremente al compás de tu risa sonora, haría florecer una rosa sin espinas para que adorne tu existencia eterna... si pudiera, te invitaría a tenderte conmigo en el hierba para observar pasar las nubes transformadas en algodón de azúcar, haría una fiesta con tus cabellos entre mis dedos. Si pudiera... haría eso y mucho más.
Ahora sólo quiero parar de llorar tu ausencia, dejar de lamentar tu partida, quiero acostumbrarme luego a esta soledad que me mata... los segundos, los días, cada nueva jornada, cada mañana y cada anochecer son lo mismo y no son nada... he perdido mi alegría y ya casi nada me conmueve tanto como el eco de tu voz; seguirás aquí aunque el tiempo se vuelva antiguo y tu calor permanecerá siempre entibiando mi cuerpo enfermo. El veneno que hay en mi sangre no logrará matar tu recuerdo, nunca.
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