jueves, 6 de septiembre de 2007

Camino en soledad...

Es demasiado extraño caminar solo, sintiendo vacía el alma y sin tener claro para dónde se va. Eso es lo que me ocurre hoy. Te extraño mucho, las calles se son desiertos de cemento y el horizonte no se ve... me siento perdido en un laberinto de luces y sombras, con fantasmas y demonios acechando, pero sé que en el centro - o en algún otro lado- hay luz y paz... hasta allí quiero llegar, entrar en ese territorio y descansar.
No sé si pueda volver a creer en el amor (en realidad no sé nada en este momento) pero quiero que estés muy tranquilo mi niño precioso, que vuelvas a soñar, reír y amar intensamente (como sólo tu sabes hacerlo). Te agradezco - lo haré siempre- que hayas llenado de ternura y dulzura los ocho mejores años de mi existencia... y aunque me duele enormemente tu ausencia entiendo que fui yo el que falló, que no supe o no pude retenerte a mi lado, que fui un imbécil y que me equivoqué demasiado... pero tu tienes claro que mi castigo por todo eso ya lo estoy viviendo, por eso ayúdame (por favor te lo pido) a que mi condena eterna sea un poquito más llevadera... dame tu perdón, mirándome a los ojos. Siempre, siempre, siempre podrás contar conmigo.
Vuela alto, dibuja corazones nuevos en las nubes, talla el nombre que quieras en tu corazón, cierra tus ojos y abandónate sin temor ni culpa en otros brazos... lo mereces, te lo has ganado con creces, la vida y el destino deben permitirte ser feliz. Ruego por todo eso.

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