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El Amor en la Oscuridad...
Deja las palabras,
la música y el ritmo;
apaga tus discursos;
túmbate conmigo en la hierba.
Sólo el arrullo quiero,
el susurro
y las sugestiones de la voz.
¿Te acuerdas de aquella mañana transparente de verano?
Estabas con la cabeza reclinada en mis rodillas y dulcemente te volviste hacia mí,
abriste mi camisa
y me buscaste con la lengua el corazón profundo.
Después te alargaste hasta hundirte en mi barba, te estiraste
y te adheriste a mí desde la cabeza hasta los pies.
Conocí entonces la paz y la sabiduría que están más allá de las disputas de la tierra".
Walt Whitman. Canto A Mí Mismo. V.
Leí por ahí que el profeta poético de la tristesa existencial de toda la lírica posterior, Walt Whitman, redactaba, editaba y distribuía, entre exiguos suscriptores, un boletín que el mismo imprimía, adquiriendo - con sus escasas ventas- una parcela para su sepulcro. Buena idea!!! pues morir es lo único concreto que nos pasará a todos. Y, pese a lo sublime de la experiencia feliz que puede significar el encuentro de almas (como el momento que retrata en el poema mencionado más arriba), todo es fugaz, tenue, como la vida de la cigarra o como la luz que se dibuja en el cielo cada noche y que nos recuerda que una estrella ha muerto.
Escuché hace unos días - tal vez hace unas semanas- al Psiquiatra chileno Sergio Peña y Lillo decir que los tibetanos, en etapa de meditación, ven una luz clara que es la que nos asegura la vida. Cuando esa luz cambia comienza la degradación psíquica-espiritual del individuo (esa luz "mala" escapa por las narices y los genitales). Ello nos recuerda - me recuerda- que somos seres energéticos activados por la luz que significa tener y mantener un "mundo interior"... dijo el Psiquiatra que si el hombre tomara contacto con su vida interior sería feliz, pero como toma contacto con la razón siente infelicidad; por lo tanto, la infelicidad está en la mente. Eso, que parece difícil de asimilar, nos lleva a cuestionarnos sobre el sentido del vivir. La vida humana tiene un sentido y una dirección y - como somos fundamentalmente seres de luz y espirituales atrapados o encarnados en animales mamíferos- podemos también percibir el lado trágico del existir. Pero el hombre vive en la esperanza, no en el miedo; la intuición y la pasión, más que la razón, guían nuestras decisiones.
En estos días de pena profunda divago por el infinito para intentar conocer algo de la inteligencia del cosmos, bregando día a día por no caer en el círculo del Inferno en el cual se encuentran los cobardes (los avaros del alma, que fue a los primeros que encontró el Dante en su viaje por esos territorios). La valentía es precisamente vencer al temor... Pese a la devastación interna que he vivido y que vivo, mi dulce "Principito" me ha hecho entender que el mundo afuera - a mi alrededor- todavía está intacto, que el Amor brilla más fuerte en la oscuridad y que si tú perdido estás el Amor contigo estará.
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