viernes, 9 de noviembre de 2007

El veneno me está matando...!!!

Ayer tuve una conversación con dos especialistas médicos, una es la doctora que lleva mi caso clínico y el otro mi seductor terapeuta. ¿Y?.... ¡Malas noticias!... el veneno que tengo en la sangre es demasiado poderoso y estoy perdiendo la batalla. Ya no es muy claro lo que ocurrirá conmigo y, francamente, estoy cagado del susto. Esto me ocurre justo cuando he decidido que ya NO ME QUIERO MORIR. En fin. No sólo estoy contaminado con un asesino que recorre mis venas, si no que además es un aniquilador resistente y que ya ha enfrentado la artillería que se me ha otorgado para mi fracasada primera etapa del combate. Ahora debo ser sometido a un estudio - en realidad mi enemigo será analizado con rigurosidad en un proceso de Genotipificación- y probaremos nuevas armas. Sólo quedan dos oportunidades en el campo de batalla y una dramática última artillería o "terapia de rescate" (así se le denomina en jerga médica). Por eso, no tengo cabeza para nada más que no sea concentrarme en sobrevivir, como sea. Lo que más me sirve en estos momentos son los bombardeos energéticos de quienes están cerca (doctores, familiares y amigos)... pero la lucha es personal y silenciosa. Todo es como caminar sobre vidrio, endeble y bordeando el peligro mortal. Por ello me he puesto hoy a meditar sobre el vivir y el morir, para no tener o sentir "miedo".
En su último contacto mi Principito me dijo que "las cosas cuando deben ocurrir, no tienen un plazo en el tiempo, sólo ocurren", ello porque escrito está. Tal vez tenga razón. Leí en "Wikipedia" que lo que sentimos está ahí en cada uno de nosotros y no logramos hablar de ello ni medirlo por ser incorruptible. No nace y por consiguiente no muere, sino que es eterno. No es que fenecemos sino que ya nacimos muertos. Como dijera Schopenhauer: «ni nacemos, ni morimos, no somos sino nada». Veamos algunas de sus extraordinarias reflexiones: "El presentimiento que tenemos de nuestra naturaleza eterna y la convicción profunda que albergamos todos en nuestro corazón de ser indestructibles por la muerte, y de la cual dan testimonio las angustias de conciencia que sobrevienen infaliblemente a la aproximación de nuestro fin, están íntimamente ligados. Spinoza expresa este concepto en los siguientes términos: «sentimus, experimurque, nos œternos esse.» El hombre que reflexiona sólo puede creerse indestructible, admitiendo que su ser no ha tenido principio, que es eterno, o, mejor dicho, que no está sujeto al tiempo. Por el contrario, todo aquel que crea que ha sido creado de la nada, tiene que admitir también que se volverá a la nada, [...]." (Libro IV, cap. XLI, p. 540) "[...] La hipótesis de que el hombre ha sido creado de la nada conduce fatalmente a la de su fin absoluto. En esto el Antiguo Testamento se produce con lógica perfecta, pues la doctrina de la inmortalidad no encaja con la de la creación de la nada. Si el Nuevo Testamento enseña la inmortalidad es porque su espíritu y muy probablemente también su origen vienen de la India, a través de Egipto. [...]" (Libro IV, cap. XLI, p. 541) "[...] Del hecho de que existimos se sigue que debemos existir siempre. Somos nosotros mismos el ser que el tiempo ha recogido en su seno para llenar el vacío, y así llenamos la totalidad del tiempo, sin distinción de pasado, de presente o de porvenir, y nos es tan imposible salir de la existencia como del espacio. [...]" (Libro IV, cap. XLI, p. 542) "Al hombre no debería decírsele: «A partir de tu nacimiento empiezas a existir, pero eres inmortal»; lo que se le debería decir es: «No eres una nada», [...]." (Libro IV, cap. XLI, p. 543)
Ya... por ahora eso es todo. Me quedo con la parte final del último mensaje de mi Gran Amor:
" Concéntrate en ti y no pierdas la fe, mira que Dios está contigo más que nunca".

No hay comentarios: