domingo, 13 de enero de 2008

Noche en Santiasco... y en mi corazón.

Hay cientos de lucecitas rojas que titilan allá afuera adornando este paisaje urbano ya camuflado por la noche. Y miles de ventanitas iluminadas. Y allá arriba, casi en el cielo, se divisa la virgen brillando inmaculada. Por ahí, más allá de lo que puedo ver desde aquí, está el "soldadito" que me alegró un poquito la vida. Seguro que ya debe estar durmiendo (eso supongo pues mañana es lunes y debe comenzar a funcionar - como casi todos- en sus actividades laborales). Hoy, en la tarde, hablamos. Nos juntamos en un cafecito al aire libre - Café Mosqueto- que está muy cerca del Metro Estación Bellas Artes (cruzando la calle y tan sólo a unos pasos). Le hice un presente para marcar el momento con algo de simbolismo muy potente. Fue un pergamino con un escrito de Mario Benedetti que se titula "Hagamos un trato", en el cual se resume mi mensaje para él: Puedes contar conmigo, siempre. Se lo leí y al parecer le gustó muuuuucho. Luego dialogamos sobre lo que vivimos, intentando - yo al menos- entender qué fue. Le reconocí que en algún momento pensé que de verdad podría llegar a amarlo pero que - aún cuando eso no se dará en el sentido que imaginé- igual ya lo amaba como se ama a un gran amigo. Por eso lo de "Hagamos un trato". Le pregunté qué no encontró en mí, qué faltó... me respondió que no me lo diría. Pero finalmente asumió que tiene trancas que no ha podido superar. Yo le dije que a los 22 años es muy normal que eso ocurra, que ser gay y aceptarse como tal a veces es un proceso que puede durar varios años y que incluso algunos nunca lo logran. Así, con el corazón en la mano, conversamos más de dos horas. Nos tomamos una leche con frutas (con frutillas) para "endulzar el momento". Fue un encuentro muy potente en el cual pude saber cosas que le pasan y que convulsionan su mundo interno (cosas que no comentaré aquí). Fue tan intenso que en algún momento afloraron lagrimitas en sus ojos expresando su profunda emoción. Es un niño bueno que dejó hablar a su corazón y a su alma... lo quiero mucho y estaré para él cuando lo necesite... somos amigos "para siempre".
Y ya. La vida continúa... aunque haya caido la noche en Santiasco... y en mi corazón.

No hay comentarios: