Recordaba... vivo recordando... tu imagen y tu cariño brindado con pasión y entrega. ¡Un imbécil de marca mayor!, en fin. Recordaba lo lindo que era sentir tu preocupación por mí y poder regalarte a cambio sonrisas y sorpresas... de cómo nos extrañábamos mutuamente cuando pasaban los minutos y no estábamos juntos... de cómo nos buscábamos... recordaba lo que le pasaba a mi corazón y a mi alma cuando sabía que ya llegabas y podría abrazarte de nuevo, o ver tus ojitos tiernos y sentir tu piel traviesa y eléctrica. Recordaba los días de septiembre del año pasado, de lo alegre que yo estaba y de los muchos sueños que tenía contigo en esos momentos (que hoy parecen haberse esfumado para siempre)... pero no alcancé a darme cuenta que querías marcharte, no pude descubrir a tiempo que te irías de mi lado, pese a que me decías en tu casa de Licán que me amabas, y que cuando me fuites a buscar a Villarrica luego del 18 estabas al parecer enamorado y cantábamos en el viaje como siempre. Fui, soy y tal vez siga siendo un cretino desbordado... ¿Cómo no pude darme cuenta a tiempo para detener con más amor todavía tu huída?... ¿Cómo no descubrí a tiempo tus intenciones con ese niñito que para mi siempre ha sido "desechable"?... ¿Porqué no me dí cuenta tiempo que ese viaje a Licán sería un doble estándar atroz?... no dejo hoy de sentirme mal, un poquito engañado y - porqué no decirlo- usado malintencionadamente en aquel entonces. ¡Pero bueno!, el engaño no duele porque uno no sé da cuenta de lo que ocurre. Lo que desarma y destruye es el feroz desengaño, saber, enterarse de todo a boca de jarro y sin clemencia. Eso fue lo que me ocurrió y por eso taaaanto dolor acumulado, tanto desvarío en pocos días, tanta perdición y tanto llanto amargo.
Hoy que no estás y que me es inevitable recordar los mejores momentos de nuestra historia (me quedo con eso Amor que para mí es lo realmente importante en los 8 años), quiero que sepas, que tenga muy claro que en mí sólo hay agradecimiento... espero que cuando recibas tu título en las manos - en ese mismo segundo- te acuerdes de mi porque será también un poquito mi logro contigo. Te conocí bastante perdido por la vida y te ayudé a encontrar un rumbo, sin tener muchas cosas que ofrecerte porque ya lo tenías todo, pero te regalé mi existencia plena (con luces y sombras) y recibí taaaanto amor de tu parte que hoy, en estos momentos, sólo le pido a Dios que no te abandone ¡NUNCA!, que la felicidad vuelva con ganas a tu vida y que seas grande, muy grande, para que eso al menos calme mi días negros lejos del Príncipito al que amé, amo y amaré por siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario